Wishcraft: Capítulo 2

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la segunda de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del segundo capítulo.

Capítulo 2: El ambiente que crea triunfadores


En tu familia, cuando estabas creciendo,

1. ¿Fuiste tratado como si tuvieras un genio único que era amado y respetado?
Si pensabas que eras especial, probablemente te bajaban los humos enseguida. Nuestros padres a veces hacían esto porque querían protegernos de la desilusión que ellos habían sufrido. A veces el motivo eran los celos. Tus padres podrían no haber sentido que tenían el derecho, mucho menos la oportunidad, de tener lo que querían de la vida. Como niños pequeños, percibimos ese mensaje.
¿Cómo podrías haber sido tú y tu vida diferente si hubieras sido tratado diferente? ¿Dónde podrías estar hoy?

2. ¿Te dijeron que podías ser lo que quisieras, y que serías amado y admirado no importa lo que fuese?
Esto significa que cuando decías “Me gustaría ser estrella de cine”, tus padres decían con entusiasmo “¡Eso suena fabuloso!” en lugar de “Deja de soñar y piensa en tus notas”. Nuestras ambiciones futuras comenzaron a ajustarse a las ideas de nuestros padres sobre lo que era posible y apropiado para nosotros. Además muchas familias tienen preconceptos sobre ciertas ocupaciones, y sobre la profesión apropiada para una niña o niño.
Si tu respuesta fue “no”, ¿cómo podrías haber sido tú y tu vida diferente si te hubieran dicho que todas las posibilidades humanas estaban abiertas para ti? ¿Dónde podrías estar hoy?

3. ¿Te ayudaron y animaron a descubrir lo que querías hacer, y cómo hacerlo?
Eso significa que tus padres notaban tus intereses y te ayudaban a alimentarlos poniendo a tu disposición toda clase de recursos: libros, material, personas.
Si tuviste 1 y 2 pero no 3, ¿te culpas por no haber llegado a ser todo lo que decían que podías ser? Probablemente varias veces te infundiste coraje, y decidiste que podrías hacer lo que imaginabas y luego no tuviste la más leve idea de adonde ir. Nadie te dijo que tenías derecho a conseguir toda la información, instrucción, ayuda y consejo que necesitaras.
Si tu respuesta fue “no”, ¿cómo podrías haber sido tú y tu vida diferente si te hubieran ayudado a decidir lo que querías ser, y luego ayudado a aprender cómo hacerlo? ¿Dónde podrías estar hoy?

4. ¿Fuiste animado a explorar todos tus talentos e intereses incluso si cambiaban de un día a otro?
La infancia es un gran momento para experimentar toda la miríada de posibilidades de tu ser. (La adultez tampoco es un mal momento para hacerlo). Y tomar en serio los talentos e intereses de un niño no significa esperar que un niño de 7 años elija su carrera de toda la vida.
Si tu respuesta es “no”, ¿cómo podrías haber sido tú y tu vida diferente si te hubieran animado a explorar todos tus talentos e intereses?

5a. ¿Te era permitido quejarte cuando las cosas se ponían difíciles?
Eso significa que si decías “Es demasiado difícil. No puedo”, ellos no se ponían histéricos y decían “Lo sabía, no puede hacerlo. Me lo temía”. Y no se ponían furiosos y decían “¡Termina con eso! ¡Aguanta!” Realmente escuchaban de modo que sintieras que les importabas, y que la duda, el miedo y el desaliento eran sentimientos normales.

5b. ¿Te dieron comprensión en lugar de decirte que abandonaras?
A muchos de nosotros nos dijeron “Tienes razón, es demasiado difícil. Por supuesto que debes desistir. No importa. Te vamos a querer igual”. Lo que realmente necesitábamos era que nos dijeran “Sí, suena horrible. Recuerdo cuando yo iba a la escuela, era horrible”. Y luego, cuando te hubieras quejado durante 15 minutos y te estuvieras sintiendo mejor, “Muy bien, vamos, es tiempo de salir e intentarlo de nuevo. Sí, es difícil. Y tú puedes hacerlo”. Y tal vez hasta “te ayudaré”.
Si tu respuesta a una o ambas partes de esta pregunta fue “no”, ¿cómo crees que tu vida podría haber sido diferente si te hubieran dado esa clase de suave insistencia?

6a. ¿Te sacaban de apuros? Si te metías en problemas y llamabas a tus padres, ¿recibías ayuda?
Muchos de nosotros sí.
6b. ¿Pero sin reproche?
Probablemente no. Muchos recordamos los regaños después de alguna aventura. Gran parte de ese enojo era la ansiedad de nuestros padres, que les hubiera gustado evitarnos la incómoda pero invaluable experiencia de cometer errores. Era raro que nos dijeran “Los errores no significan que eres malo. Son la forma de aprender.”
Si tu respuesta fue “no”, ¿cómo podría ser diferente tu vida si te hubieran dicho eso?

7. ¿Estuviste rodeado de triunfadores que estaban encantados cuando ganabas?
Esto es, ¿las personas de tu familia eran personas que habían conseguido lo que querían de la vida de modo que cuando tú ganabas se sentían orgullosos? El ambiente que crea triunfadores está siempre hecho de triunfadores. Eso no significa gente famosa o súper exitosa. Significa gente que está felizmente absorbida en lo que está haciendo. Estos padres ayudan a sus hijos a desarrollar sus habilidades y a conseguir los recursos que necesitan.
Supón que hubieras crecido en una familia así, ¿cómo crees que podrías haber sido tú y tu vida diferente? ¿Dónde podrías estar hoy?

Ejercicio 3: Lo que podrías haber sido

Imagina que tuviste una familia con todas las condiciones anteriores.
¿Qué piensas que estarías haciendo ahora? ¿Qué habrías hecho ya? ¿Qué tipo de persona serías? Piensa en grande. Sé tan extravagante e irrazonable como quieras.
Tu respuesta podría ser: presidente de una corporación, guitarrista, traductor, dueño de un vivero, un gran cirujano, un deportista con tres medallas de oro olímpicas, corresponsal de viajes, arquitecto, escritor, etc. O varias de estas cosas. Todos somos, al menos potencialmente, personas “orquesta”.
Ahora mira tu respuesta. Asegúrate de que no te estás conformando con lo “posible” o lo “realista”. ¿Aún te gustaría hacer eso? Aún puedes. No me importa la edad que tengas, cuál ha sido tu historia, cuáles son tus circunstancias presentes: aún puedes hacer lo que realmente quieres. Y la forma en que lo haces es creando a tu alrededor el ambiente que crea triunfadores.

Más allá del “fatalismo freudiano“

Podrías estar preguntándote “¿No es demasiado tarde? He perdido mis mejores años para aprender habilidades y no tengo esas fortalezas que se generan alimentándolas tempranamente. Voy a tener que ir por la vida sin ellas, a menos que pueda deshacer algo del daño en terapia y eso es un proceso largo”. Yo creo en la terapia pero puedes pasar años entendiendo tu miedo al agua y nunca tirarte a la piscina.
Si nos ponemos en un ambiente nutritivo, incluso tarde en la vida, florecemos.
Tú sabes lo difícil que es conseguir cualquier cosa totalmente solo. Las veces que lograste hacer cosas fue probablemente en una situación donde alguien te puso tareas y ese alguien notaba si no las hacías, como cuando trabajabas en una oficina o cuando te daban deberes en la escuela.
Necesitamos una estructura que nos ayude y nos haga hacer lo que tenemos que hacer. Aprenderás en este libro a crear ese tipo de estructura para ti.

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