Wishcraft: Capítulo 8

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la octava de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 8.

Capítulo 8: Trabajando con el tiempo

Nuestra próxima tarea es proyectar el diagrama de flujo en el tiempo.
Eso significará, primero, poner una fecha límite en la cual te gustaría tener tu meta y crees que podrías lograrla. Luego marcarás en un calendario una fecha límite por cada paso de tu plan, correspondiente a cada círculo de tu diagrama de flujo. Finalmente, asignarás las pequeñas acciones a días específicos de tu agenda.

Si piensas que no tienes tiempo, hay una forma muy simple de resolver ese problema. Simplemente entra en acción. Comienza a hacer pequeñas cosas cuando puedas. Cuando la gente se queja de que no puede permitirse hacer lo que le gusta full time, yo les digo “Comienza a hacerlo en tu tiempo libre y ve que pasa.” Si tu meta es vivir haciendo lo que te gusta, comienza a hacerlo simplemente por amor. Si insistes en que no tienes tiempo, haz una sesión de Tiempos Difíciles porque puede ser un problema emocional. Significa que estás asustado y mantenerte ocupado es tu forma de permanecer seguro.

Pautas habituales de uso del tiempo

Trata de registrar, con sinceridad, lo que realmente haces con tu tiempo cada día durante una semana.

El postergador

Si descubres que desperdicias mucho tiempo en patrones de evitación, no seas demasiado duro contigo mismo. Sobre todo, no hagas resoluciones drásticas de reformarte. Sólo conducen a una orgía culposa de lo que se supone que no debes hacer. Tienes que tener algunas autoindulgencias (algunas películas tarde en la noche, tiempo para leer, tomar cerveza, hablar por teléfono, o no hacer nada). El truco es agendarlas, en lugar de sucumbir cuando el impulso arremete.

Tu patrón actual probablemente tenga una o dos horas al día que pasas durmiendo la siesta, mirando fútbol o novelas, o limpiando el escritorio que ya limpiaste la semana pasada. Probablemente sea en un horario en que estás solo, por ejemplo antes de que los niños lleguen a casa.

Primero, toma uno de esos períodos de tiempo y márcalo como tiempo que te pertenece a ti. Si usas una agenda, dibuja una línea roja alrededor de esas horas y etiquétalas “Mi tiempo” (Ej. 1:30 a 3PM). No tiene que ser todos los días, puede ser una, dos o tres veces por semana, pero trata de que sea a la misma hora. El ritual es un antídoto contra la postergación, establecer un horario regular para ciertas cosas hace mucho más probable que las harás.

Ahora, divide ese período de tiempo a la mitad. La primera mitad es para hacer cualquier trabajo relacionado con tu meta que programes cada semana: escribir un párrafo, dibujar al gato, ir a la biblioteca, hacer llamadas. La segunda mitad es estrictamente para perder el tiempo (leer, mirar TV). Eventualmente romperás este acuerdo, no importa, está ahí siempre que lo necesites.

La buena mujer/El buen proveedor

Si te encanta mantener la casa brillante de limpia, cocinar y cuidar a los demás, hazlo. Y no dejes que nadie te diga que deberías estar haciendo algo más importante y creativo. Pero si estás aburrida y abrumada por esa monotonía, déjalo. Yo lo hice.

Joe había crecido con el mito del buen proveedor, era responsabilidad del hombre conseguir un empleo seguro y bien pago y trabajar largas horas para proveer a su esposa e hijos no sólo con comida y ropa sino también bicicletas y vacaciones en Florida. Le costó una úlcera dejar un trabajo de contador que odiaba y comenzar a hacer trabajos contables part time en su casa mientras trabajaba haciendo armarios y tallando madera. Descubrió para su sorpresa que sus hijos se sentían orgullosos cuando se ganaban el dinero para algo que querían y su esposa prefería tenerlo en casa que poseer dos autos.

Por tanto, mi segundo pronunciamiento sobre el trabajo de la casa o cualquier otro trabajo pago o no pago es: si no te gusta hacerlo, no lo hagas. Sólo vas a vivir una vez. Elabora una lista de todas las cosas que piensas que tienes que hacer y tacha todo lo que tacharías si fueras a morir en 6 meses. Luego deja de hacerlas. Tu casa podría no funcionar bien, tu estilo de vida podría experimentar algunas mutaciones interesantes, pero nadie va a morir. Por supuesto que necesitas cuidar de otras personas. Te hace sentir conectado y es gratificante proteger y nutrir. Pero no tienes derecho a dar todo. Podrías no cuidar de tus seres queridos de la cuna a la tumba pero les das el regalo del autorrespeto y la libertad. Los sacrificados crean lazos de culpa. Si tus hijos miran tus ojos y ven gozo, tienen un buen mundo. Si estás tan cansado que no puedes disfrutarlos, ellos sentirán “No me importan mis regalos de navidad o mi almuerzo. ¿Por qué nunca sonríes?”

¿Cómo te hubieras sentido si tu madre o padre hubiera hecho un poco menos por ti y mucho más por sí mismo?

Harriet, 45, contestó: “Es doloroso saber que mi madre, por nosotros, fue menos de lo que pudo haber sido. No podría habernos dado algo mejor que ser una persona feliz y completa, porque si lo hubiera sido, me hubiera sido mucho más fácil llegar a ser feliz“.

Muro de planificación

Vas a necesitar un espacio que sea tuyo: una pared de una habitación en tu casa, preferiblemente con una mesa frente a ella. Ese será tu muro de planificación y en él vas a poner una serie de cuadros que graficarán tu plan de acción a través del tiempo (mes a mes, semana a semana, día a día). La razón para publicar tus planes en un muro, en lugar de esconderlos en un cajón o cuaderno, es que puedes echar un vistazo y ver exactamente donde estás en tu diagrama de flujo. Cuando todo está frente a tus ojos, no te perderás o escaparás. Este muro es tu conciencia, tu guía y tu jefe.

Puedes cubrir la pared con una lámina de corcho y poner tus cuadros con alfileres de colores, o empapelar la pared y escribir con marcadores, o usar el costado de un archivador o el refrigerador y sujetar tus planes con imanes. Pon una imagen del “santo” personal que elegiste en el capítulo 5, o tu “familia” del capítulo 3.

Diagrama de flujo

Tu diagrama de flujo va en el centro. Elige una fecha límite y escríbela debajo de tu meta. (También podrías poner una imagen que simbolice tu meta). Puedes y probablemente cambiarás esta fecha, pero es importante fijarla de todos modos. No la fijes demasiado pronto de modo que sea totalmente imposible. Tienes que dejar algún tiempo para Navidad, vacaciones de verano, pereza, amor y diversión. Pero no la fijes tan lejos que te dé demasiada holgura “sólo para estar seguro”. Quieres algo de presión y urgencia.

Calendario de metas

El calendario de metas es un cuadro dividido en casillas, una para cada mes entre hoy y tu fecha límite.

Da un vistazo a los principales pasos de tu plan, los círculos de tu diagrama de flujo. Si tu meta es algo como escribir una novela que no tiene pasos claramente definidos, inventa algunos pasos grandes: “terminar el primer borrador”, “terminar 100 páginas”, “5 capítulos”. Necesitas estos pasos para regular el ritmo de tu trabajo, de modo que no entres en pánico dos semanas antes de la fecha límite, y también para recompensarte con un frecuente sentido de logro. Asigna a cada uno de estos pasos una fecha límite y escríbela en tu calendario de metas. Puedes cambiar estas fechas si es necesario.

Como ejemplo, este es el calendario de Jeannete:

El diagrama de flujo te muestra la lógica de tu plan. Tu calendario de metas te muestra cuanto tiempo es probable que lleven las cosas.

Primeros pasos

Haz una lista de tus primeros pasos: llamadas telefónicas, lugares adonde tienes que ir, información a buscar, etc. Pega la lista de esos primeros pasos en el muro de planificación y luego comienza a programarlos para esta semana y las siguientes.

Calendario semanal

Cada semana, los domingos por la noche, vas a crear un calendario semanal nuevo. Cuantos pasos puedes agendar en cada semana depende, por supuesto, de cuanto tiempo hayas podido apartar para trabajar en tu meta.

Mary, por ejemplo, tiene una agenda llena de responsabilidades, y sólo un primer paso inmediato: repasar sus apuntes del colegio. Nota que también incluyó tiempo de relajación para recordarse que lo necesita y merece.

El siguiente paso es transferir la información del calendario semanal de tu muro de planificación hacia tu agenda de bolsillo.

Agenda de bolsillo

Si no usas una, te recomiendo comenzar ahora. Escribir en tu agenda asegura que lo harás porque tienes una cita. Aún si a veces te saltas un paso agendado, harás muchos más que si no estuvieran agendados. Cuando no tienes estructura puedes enterrar la idea la primera vez que te desanimas. Y a medida que das esos pasos estarás haciendo progreso real hacia tu meta. Muchos de estos pasos son tan pequeños que no necesitas “autoconfianza” o “autoestima” para hacerlos. Y te van a dar la autoestima del logro acumulativo, el único tipo que realmente existe.

Al final de cada semana, puedes mirar tu calendario semanal y ver cuantas cosas has hecho realmente. Luego puedes chequear tu progreso en tu calendario de metas. Si estás haciendo progresos más rápido o más lento de lo que imaginaste puedes cambiar tus fechas límite o dedicar más tiempo.

Los próximos 5 años

Cuando hicimos el ejercicio “5 vidas”, te animé a pensar en un plan más grande que incluyera todos tus sueños y metas. Por supuesto, no tienes forma de saber lo que estarás haciendo, o queriendo, en 5 años. Pero de todas las fuerzas que estarán operando en tu vida (suerte, amor, pérdida, salud, economía, etc.), tu deseo y voluntad, tu propia evolución, debería ser una de las más fuertes.

Este, por ejemplo, es el plan de Julia:

Te da un impulso extra para cumplir con tus plazos porque te recuerda todas las aventuras que están esperándote. Y a medida que haces un progreso sólido hacia tu meta actual, esos sueños futuros van a comenzar a lucir mucho más reales y posibles.

El siguiente paso

Podría parecer redundante anotar de nuevo lo que vas a hacer esta noche o mañana cuando ya tienes tus acciones proyectadas día por día en tu muro y tu agenda. Pero puede ser muy útil. Te permite limpiar tu mente de todo excepto lo que tienes que hacer el día siguiente. Puedes enfocarte en esa acción y asegurarte de que estás preparado para ella. Además, es un recordatorio de que la acción es siempre ahora. Es en el presente donde va a ocurrir, o no va a ocurrir. La acción más importante en tu plan no es esa gran reunión la semana que viene, o ni siquiera tu meta, es lo que vas a hacer mañana. ¡Tu meta es sólo tan real como ese paso! Manéjalo lo mejor que puedas, y tu meta se cuidará sola.

Bookmark and Share

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: