Wishcraft: Capítulo 9

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la novena de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 9.

Capítulo 9: Primeros auxilios para el miedo

Cuando comienzas a trabajar en tu meta, muchos primeros pasos son pequeños y simples. No hay nada intimidante en ir a la biblioteca. Pero un día, pronto, tendrás una entrevista de trabajo, o una audición, o el primer día de una clase.

Los síntomas físicos del miedo, como palpitaciones o manos frías, son inconfundibles. El cuerpo es sincero, pero la mente es mucho más astuta. Piensa que el miedo está por debajo de su dignidad, de modo que tratará de guardar las apariencias persuadiéndote de que no estás asustado, simplemente recordaste de pronto que tenías otros asuntos urgentes.

Conoce a tu enemigo

Estos son algunos de los disfraces del miedo:

  • Un abrumador deseo de dormir: de pronto estás muy cansado.
  • Unas ganas de comer irrefrenables: de pronto estás famélico.
  • Una irresistible atracción hacia el estante de los libros: debes leer esa novela ahora.
  • El tranquilizador pensamiento, “Tengo mucho tiempo. Puede esperar hasta mañana.”
  • Una repentina mente en blanco: bullías de planes e ideas, y ahora eres un idiota.
  • Una repentina fermentación de planes e ideas sobre otros 18 sueños que preferirías tener primero, antes que éste (“Nunca he estado en Europa… siempre puedo comenzar el negocio cuando regrese.”)
  • Una pérdida repentina de interés en tu meta: te fascinaba en teoría, pero en realidad es aburrida, no es para ti. (Nota: el miedo oculto intentará hacerte cambiar tu meta siempre que comienza a ponerse desafiante, por eso es que muchos hemos empezado y dejado tantas actividades.)
  • Una repentina convicción de que no tienes lo que se requiere para esta meta (“¿Qué me hizo pensar que era lo suficientemente agresivo para un trabajo en ventas?”)

Cuando el miedo ataque, ¿qué te impedirá decir, “He cambiado de idea. No estoy listo aún”? Yo creo que perderte tus sueños y no descubrir nunca de lo que eres capaz, es un precio demasiado alto a pagar por la tranquilidad.

El secreto es transformar al “enemigo” en una compañía estimulante. Sólo hay una manera de vivir libre de miedo, y es vivir sin esperanza o crecimiento. ¿Quieres saber qué es realmente la autoconfianza? Es cuando haces algo que has hecho tantas veces que podrías hacerlo mientras duermes, como atarte los cordones. ¿Te gustaría no hacer nada salvo atar tus cordones una y otra vez por el resto de tu vida de modo de nunca tener que sentirte nervioso de nuevo?

No hay manera de evitarlo. Cada vez que intentas algo nuevo, algo que realmente exige tus capacidades (es decir, cualquier cosa que valga la pena hacer) vas a sentir incertidumbre e inseguridad así como también desafío y emoción. Ese es el saludable miedo llamado miedo escénico.

Es un buen amigo que te permite saber que estás en el camino correcto, que lo que estás haciendo es del tamaño adecuado para ti.

Hay otro tipo de miedo más profundo, que yo llamo miedo de supervivencia.

Es, por ejemplo, el miedo que te paraliza cuando exiges una performance de ti que está mucho más allá de tus habilidades y experiencia.

Si crees que un ser querido te va a odiar o te dejará si comienzas a tener lo que quieres, eso también es miedo de supervivencia.

Todo miedo de supervivencia es exagerado. Por supuesto que un error no será tu fin y es muy improbable que tu esposo te deje por pintar en vez de planchar sus camisas.

El mejor antídoto contra esos sentimientos es la experiencia adulta de seguir adelante y hacer lo que temes y descubrir que nada tan terrible pasa después, pero es precisamente esa experiencia la que el miedo nos impide tener. Así que estamos atrapados en un círculo vicioso.

Por exagerado que sea, el miedo de supervivencia tiene un mensaje para ti. Está tratando de decirte que hay algo que necesitas tener antes de poder arriesgarte. Puede ser preparación práctica o apoyo emocional; puede ser permiso para bajar estándares perfeccionistas o para cometer errores.

Así que la única manera de romper el círculo vicioso del miedo de supervivencia es prestándole atención. Si decodificas su mensaje y te ocupas de lo que necesitas, todo lo que quedará será el miedo escénico, y esa es la parte fácil.

Mensaje de supervivencia 1: prepárate

Supón que tienes algo que hacer que nunca has hecho antes, como ir a una entrevista de trabajo, pedir un aumento o llevar muestras de tus tarjetas hechas a mano a las tiendas de regalos. Estás asustado.

Lo que haces usualmente es tratar de combatir el miedo, con fuerza de voluntad o relajándote mediante respiraciones profundas. Eso no funciona muy bien, y la razón es que omites el punto más importante: nunca has hecho esto antes, y no sabes cómo.

En esta situación, la falta de confianza en uno mismo no es una debilidad, es una señal de advertencia valiosa. Te está diciendo que estás por saltar de un trampolín de 10 m. sin haber tomado una lección de clavado en tu vida, y eso es tonto. Lo peor del Pensamiento Positivo es que trata de ignorar esta señal natural y empujarte a la pista lleno de confianza ciega e infundada.

El mensaje aquí es un pedido urgente de preparación, instrucción y ensayo. No se supone que naciste sabiendo todo. Si no sabes algo dí “Mejor lo averiguo.” No digas “hay algo mal en mi, y si pregunto, todos lo descubrirán.”

Información e Instrucción
Si tienes por ejemplo una entrevista o llamada telefónica, encuentra a alguien que lo haya hecho y pregúntale: “¿Qué debo decir? ¿Cómo actúo? ¿Cómo debo vestirme?” Escribe las palabras que vas a decir. Si quieres, puedes usarlas como un guión para ensayar, o como referencia para una llamada telefónica. Si tienes una entrevista en una cierta compañía, te ayudará saber todo lo que puedas sobre esa compañía de antemano.

Ensayo
Puede parecer tonto practicar una llamada telefónica o entrevista, pero es una de las cosas más tranquilizadoras que puedes hacer si estás nervioso. La información archivada a toda prisa en tu cabeza es más probable que te abandone bajo la presión del miedo escénico que la información que has programado de modo que sea por lo menos semiautomática. Los actores lo saben. No solamente memorizan sus líneas y luego salen a escena la noche del estreno. Ellos ensayan.

Ayuda mucho tener a alguien con quien ensayar, que interprete la otra parte, y te ayude a dar forma a tu performance.

SuperYo/SuperTonto
Sea lo que sea que tienes que hacer, cierra los ojos e imagina cómo lo harías si fueras perfecto. Luego, imagina el peor desastre que podría ocurrirte. (Te tropiezas con la alfombra y caes, te olvidas de tu propio nombre, lo que sea).

Este ejercicio te dará el gran alivio de darte cuenta de que no eres ninguno de los dos. SuperYo no existe, pero SuperTonto tampoco.

Puesto que no puedes ser perfecto, ¿por qué torturarte intentando serlo, o castigarte por no serlo? Por otro lado, por peor que lo hagas, nunca alcanzarás tus fantasías de SuperTonto.

Puedes estar seguro de que la realidad estará en algún punto intermedio entre ambos extremos. Pero puedes obtener algunas ideas útiles de tu fantasía SuperYo. Fue tu imaginación quien las guionó, ¡no será plagio si las usas!

Interpreta el rol opuesto
Te ayudará a prepararte para una entrevista si te imaginas que eres la persona con la que te vas a encontrar. Te puedes hacer preguntas como: “¿Qué busca esta persona en un empleado? ¿Qué preguntas es probable que haga? ¿Hay un desajuste entre sus expectativas y la forma en que me presento? Si es así, ¿cómo puedo arreglarlo?”

No creo que sea posible estar demasiado preparado. Mientras no olvides que la situación real será diferente del ensayo, que es básicamente impredecible, la preparación no puede hacerte sino bien.

Y una vez que hayas tenido algo de experiencia, no necesitarás tanta preparación porque tu experiencia será tu preparación.

Mensaje de supervivencia 2: Baja tus estándares al principio

Nunca lo has hecho antes, y si esperas hacerlo la primera vez con la destreza de alguien que lo hace por milésima vez, estarás en problemas.

Primeros pasos profesionales: confiésalo
Sabes por experiencia que si un taxista o un bibliotecario demora demasiado y comete errores, te molestas, a menos que te diga, “Es mi primer día de trabajo. Soy nuevo en esto”. Entonces inmediatamente te vuelves empático y curioso.

En cambio si tratas de parecer experimentado, el esfuerzo de mantener las apariencias te hará el doble de torpe y propenso a equivocarte.

Admitiendo que eres un principiante, por otro lado, creas una atmósfera relajada en la cual, paradójicamente, tu performance mejora.

Primeros pasos creativos: comienza mal
Cuando estás comenzando un proyecto creativo o comenzando a estudiar un arte o manualidad, tienes que bajar tus estándares. No se supone que seas bueno al principio. De modo que podrías darte el alivio de esperar ser malo.

Matthew, 43, quería tomar clases de dibujo después de 20 años, pero tenía miedo de no ser bueno. Le dije que su primer paso era hacer una dibujo malo del gato, o lo que fuese, cada noche durante una semana. El punto era librarse de la expectativa paralizante de tener que demostrar una habilidad que no podía tener.

Los primeros pasos se supone que sean pequeños y manejables, algo como “una página por día”. Subirás tus estándares más tarde cuando tengas experiencia. Lo peor que produzcas no puede ser tan malo como lo peor que imaginas.

El principio del riesgo gradual
Tienes que marcarte nuevos desafíos de modo que tu habilidad sea exigida un poquito más cada vez, pero nunca demasiado. Empiezas con tareas simples y a medida que tu competencia aumenta, puedes pasar gradualmente a otras más difíciles.

Puedes comenzar en soledad si la mirada de los demás te inhibe. Matthew empezó haciendo bocetos para él mismo, y luego pasó a tomar clases particulares de dibujo en su casa. Tiempo después, empezó a ir a clases de dibujo en una pequeña escuela. Finalmente, se inscribió en clases de pintura en una prestigiosa escuela de arte.

No importa que tan preparado estés, cada vez que subes a un nivel más alto de performance, vas a tener miedo de nuevo. Si es cierto que nunca puedes estar demasiado preparado, también es cierto que nunca estarás listo. Llega el momento en que tienes que actuar, estés listo o no.

Quiero que tengas la experiencia de proseguir a través del miedo. Porque el verdadero fracaso es detenerte porque tienes miedo. Cuando te caes, al menos aprendes, pero cuando abandonas, no aprendiste nada.

Los siguientes cuatro pasos son para ayudarte vencer el miedo escénico.

Ten miedo

Si sientes miedo antes de hacer algo difícil, no luches contra él. Permítete estar asustado. Es la respuesta natural de tu cuerpo a la novedad y la incertidumbre, y está diseñada para ponerte a punto para tu rendimiento máximo, no para paralizarte.

Dale una salida. Muévete, camina de un lado a otro, pégale a la pared, destruye papeles, baila, haz ruido, gruñe, grita, llora.

Obviamente no puedes permitirte desmoronarte “en el escenario”. Simplemente hazlo antes y después. Ten un berrinche tras bambalinas antes de hacer tu entrada, eso hará que la energía fluya. Luego, sé un profesional. Cuando salgas del escenario y todo haya terminado, puedes desmoronarte, puedes esperar con ilusión ese alivio.

Terapia ocupacional

Hazlo bien, hazlo mal, pero hazlo
Cierra los ojos y salta. Porque una cosa maravillosa ocurre entonces. El foco de tu atención se desplaza de ti y de tus nervios a la tarea que tienes en frente.

La terapia tradicional investigaría por qué te sientes mal, buscando las causas en tu pasado. Es fascinante pero no conduce a la acción. La “terapia ocupacional” dice, “Lo único que está mal en ti es que eres humano. Estás repleto de sentimientos encontrados y conflictos no resueltos. ¿Y qué? Tienes un trabajo que hacer. Hazlo.”

En el momento en que cambias tu atención del problema interior insoluble hacia el problema soluble frente a ti, sientes una oleada de energía y alivio. Y luego, mirando lo que lograste en una hora, harás más para curar tu falta de confianza que en 10 horas de autoanálisis.

No tengas miedo de los errores

Mucha gente siente que un fracaso o error será un signo de derrota y falta de valía. Pero mira a cualquier niño que está aprendiendo a caminar. Se caerá muchas veces, se levantará y lo intentará de nuevo. Si ese niño se cayera una vez y se rindiera, nunca aprendería a caminar. Y ese es un hermoso modelo para cualquier tipo de aprendizaje.

Nunca aprenderás o lograrás nada de valor si no puedes permitirte cometer errores. Como dijo Herman Melville, “Quien jamás ha fracasado en algo, no puede alcanzar la grandeza.”

Si te has preparado para cualquier contingencia que puedas imaginar, y entonces no resulta, no te sentirás tan mal. Porque has hecho lo mejor que podías.

Prémiate a ti mismo

No creo en el cliché de que “la virtud es su propia recompensa”. En lo que a mi respecta, la recompensa de la virtud debería ser al menos un helado de chocolate, y preferiblemente un crucero por las Bahamas.

Hay dos tipos de recompensas que deberías planear regularmente en tu programa de éxito.

El primero es el tipo de recompensa que te ganas. La esperas con ilusión antes de hacer algo difícil, para saborearla después. Podría ser tu comida preferida, una película de John Wayne, una novela, un día en el campo, un masaje, un nuevo par de pendientes, esa caña de pescar o póster de Picasso que quieres hace tanto tiempo.

Date pequeñas extravagancias por pequeños pasos, grandes para grandes pasos, y algo enorme cuando alcances tu meta: un guardarropa nuevo o unas vacaciones fabulosas.

El segundo tipo de recompensa es la que deberías darte con frecuencia simplemente porque tú eres tú, y lo vales, ya sea tomar un largo baño caliente, o comprarte una chaqueta nueva, o una entrada para el teatro. Debes tratarte como a una persona de primera clase, no importa lo que hayas hecho o no hecho.

Nunca te castigues por saltarte un paso (o diez pasos), eliminado estas pequeñas formas de ser bueno contigo mismo. Las necesitas más que nunca cuando estás abatido. Te recuerdan que tienes todo el derecho de estar en la tierra y disfrutarla simplemente porque estás vivo. Necesitas y mereces algo de placer en todo momento. Cuando hayas logrado algo, obtienes un premio extra, por haber estado dispuesto a soportar la incomodidad del riesgo y el cambio.

Mensaje de supervivencia 3

Quizás tengas miedo de que el éxito será solitario, de que dejarás a tus seres queridos atrás, o que se enojarán contigo por poner tus sueños primero.

Cuando cambias el status quo, conmocionas a todos a tu alrededor. Y sin embargo, ese es el momento en que necesitas más su apoyo.

Este miedo tiene un mensaje: “No puedes ir tras tus metas sin apoyo emocional“. El próximo capítulo te dice cómo obtenerlo.

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