Steve Jobs

No pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo: su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Este enfoque nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.

En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se conformen. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y al igual que cualquier gran relación, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón”. Me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todo (todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso) todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.

Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se dejen atrapar por dogmas, es decir, vivir según el pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencie su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Estas citas son parte del discurso que dio Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005. Pueden leer el discurso completo en http://www.lostiempos.com/media_pdf/2011/10/06/298458_pdf.pdf.

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10 preguntas para decidir mejor

Antes de tomar una decisión en su vida
HÁGASE ESTAS PREGUNTAS
Debbie Ford

Este libro nos plantea diez preguntas para ayudarnos a tomar decisiones, no sólo grandes decisiones, sino las pequeñas decisiones que tomamos a lo largo del día. Las respuestas a estas preguntas aclaran nuestro pensamiento, nos ayudan a ser conscientes de las decisiones que tomamos, nos guían para decidir correctamente y así encaminarnos hacia nuestros sueños.

1 – ¿Me llevará esta decisión a un futuro más estimulante o me dejará anclado en el pasado?

Cuando avanzamos en la dirección de nuestros deseos más profundos, sentimos que nos respalda todo el universo. Nuestro entusiasmo nos despierta cada mañana, nos motiva y nos da la energía que necesitamos para seguir adelante. Cuando vemos que estamos realizando progresos hacia aquello que queremos en nuestra vida, nos sentimos poderosos, llenos de esperanza y con confianza en nosotros mismos.

Por otra parte, las decisiones que tomamos por miedo nos ligan al pasado. Nuestra necesidad de seguridad y de buscar lo previsible evita que nos salgamos de la realidad conocida. Nuestros temores nos afirman que hemos de ser felices con lo que tenemos. Sin embargo, cuando dejamos de creer en nosotros mismos, cuando abandonamos toda esperanza de tener lo que deseamos, una parte de nosotros empieza a morir.

Aceptar el riesgo de seguir a nuestro corazón nos da energía para el futuro e infunde vida a nuestros sueños.

2 – ¿Me aportará esta decisión una satisfacción a largo plazo o sólo una gratificación inmediata?

Es esencial que permanezcamos enfocados en nuestros deseos a largo plazo.
Las decisiones tomadas en el calor del momento, respondiendo a un arrebato, un impulso o un antojo, sin pensar en las consecuencias, son elecciones basadas en la gratificación inmediata. Intentas gratificarte rápidamente, por ejemplo cuando sientes un incontrolable deseo de comer un pastel de chocolate justo cuando acabas de comenzar tu dieta. Pero en cuanto te das cuenta de que te has alejado de tu meta, empieza el remordimiento.

La gratificación inmediata nos asegura que estaremos dando vueltas por los mismos círculos viciosos una y otra vez. Si queremos un futuro diferente que no se parezca a nuestro pasado, hemos de tomar nuevas decisiones en el presente.

3 – ¿Tengo el control de la situación o intento complacer a otro?

Cada vez que intentas complacer a otro y cambiar tu verdad por la suya, estás renunciando a algo de tu poder. Te olvidas de quién eres, y entregas a otros las riendas de tu vida. Cuando no somos fieles a nuestra integridad personal, nos alejamos de la inteligencia innata y ya no podemos oír la voz de nuestra sabiduría interior. Nuestra sabiduría interior nos habla a través de nuestro instinto. Cuando ya no confiamos en el instinto, volcamos fuera todo nuestro poder. Si estamos atrapados en el patrón de agradar a la gente, no podemos tomar decisiones con claridad. Nos sentimos impulsados a satisfacer las necesidades de los demás para que nos amen.

Para ser los amos de nuestro poder hemos de saber decir no. Hemos de estar dispuestos a abandonar la necesidad de buscar la aprobación de los demás y de hacerles felices, del mismo modo que los demás tampoco están obligados a hacernos felices. Además, forjamos un resentimiento hacia esas mismas personas que estamos tratando de complacer.

4 – ¿Voy en busca de lo bueno o voy en busca de lo malo?

Somos expertos en describir lo que no funciona en nuestro trabajo, con nuestra madre, en nuestra relación, con nuestros profesores, hijos, gobierno. Culpar a los demás se convierte en una excusa para justificar nuestros estados de ánimo y mala conducta.

Las personas que tienen éxito en la vida buscan siempre lo bueno. Buscar lo bueno abre nuestro corazón y nos permite vivir en un estado de gratitud por todo lo que tenemos. Cuando buscamos lo bueno, nos sentimos bien, fuertes y merecedores. Cuando buscamos lo malo, nos sentimos mal, resignados y decepcionados.

5 – ¿Esta decisión reforzará mi fuerza vital o me robará energía?

Cada uno de nosotros tenemos una llama interior que es la que mantiene nuestra fuerza vital. Cuando nuestro fuego interior ruge, nos sentimos fuertes, poderosos y seguros. Una llama saludable inunda nuestra mente de visión e inspiración, y nos da energía para visualizar nuestros sueños e ir tras ellos. Cuando nuestra llama es pequeña, somos frágiles y débiles. Tenemos miedo, estamos llenos de preocupación y de dudas.

Todas las decisiones que tomamos o bien avivan esta llama, o bien reducen su fuerza disminuyendo su poder. Ejemplos de decisiones que avivan nuestra llama: estar con las personas que queremos y en los lugares que nos gustan, descansar, decir la verdad, reírnos mucho, comer bien, hacer ejercicio regularmente, hablar largo y tendido con las personas que amamos.
Ejemplos de decisiones que apagan nuestra llama: el “debería”, compararte con los demás, comer en exceso, malgastar el tiempo, desatender tus más profundos anhelos.

6 – ¿Utilizaré esta situación como un catalizador para crecer y evolucionar o me servirá para hundirme?

Aunque no nos es posible evitar las experiencias no deseadas de la vida, sí lo es transformar nuestras heridas emocionales en sabiduría y utilizar todo lo que nos sucede como un catalizador que nos aportará mayor entendimiento.

Cuando nos suceda algo que nos cause sufrimiento, no negaremos nuestros sentimientos. Hemos de permitirnos sentir nuestras emociones, y luego tomar la decisión de utilizar esas experiencias para mejorar nuestra vida.

Si nos preguntamos: “¿Qué es lo que puedo aprender de este encuentro? ¿Cómo puedo utilizarlo para evolucionar y transformar mi vida?”, empezaremos a abrirnos a nuevas posibilidades. La otra opción es pasarnos el tiempo preguntándonos: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, o “¿Qué es lo que estoy haciendo mal?” En vez de malgastar nuestra energía reviviendo el pasado podemos gastarla creando lo que queremos.

7 – ¿Esta decisión me da poder o me lo quita?

Cuando tienes poder te sientes fuerte, vivo y claro, notas una energía vibrante que recorre tu cuerpo. Te sitúas en el momento presente. Puedes acceder a niveles de conciencia superiores.

Sabes que tus elecciones te dan fuerza, cuando te sientes fuerte y seguro en tu interior. Sabes que has tomado una decisión que te resta fuerza cuando te sientes inseguro, inadecuado y resignado.

Cuando sentimos que tenemos poder, seguimos adelante con valentía. Cuando no tenemos fuerzas recurrimos a los demás para conseguir autoestima. La falta de poder nos debilita y hace dudar. Si repetimos con frecuencia las decisiones que nos restan fuerzas, nos llevarán a la desesperanza.

8 – ¿Es esto un acto de autoestima o un acto de autosabotaje?

La autoestima es el ingrediente principal para una vida plena y exitosa. Nos hace conscientes de nuestras necesidades y nos apoya para que hagamos lo que sea necesario para satisfacerlas. Hace que nos permitamos experimentar la dicha y los dones de este mundo.

¿Qué significa elegir amarse? Tomar decisiones con las que te sientes bien a diario, ser capaz de mirarte a la cara sabiendo que has hecho lo mejor para ti. Significa tomar decisiones que te permiten cuidar de esa persona importante que eres.

En cambio, cada vez que nos permitimos una distracción que nos aleja de nuestros sueños, cada vez que nos comparamos con otra persona y no estamos a su altura y cada vez que contemplamos nuestra vida y nos decimos “Esto no es lo que quiero”, hemos cometido autosabotaje.

La autoestima no se consigue escribiendo un libro o ganando un millón de dólares. Se consigue a través de las pequeñas elecciones que realizamos todos los días que nos transmiten el mensaje “Eres importante, te mereces cuidarte.” Antes de tomar una decisión pregúntate, “¿Alguien que se ama tomaría esta decisión?”

9 – ¿Es esto un acto de fe o un acto de miedo?

La fe nos abre la puerta hacia un nuevo futuro, nos permite explorar nuevos senderos. Cuando elegimos basándonos en la fe, confiamos en que hay un poder, una fuerza invisible que nos cuida. Nos da la habilidad de ver más allá de nuestras circunstancias inmediatas e imaginar nuevas elecciones más valientes para el futuro. Significa confiar en algo que trasciende lo que conocemos.

El miedo nos mantiene atados al pasado. Miedo a lo desconocido, al abandono, al rechazo, a no tener bastante, al futuro, al fracaso, al éxito, etc. Hace que repitamos los mismo patrones y tomemos las mismas decisiones una y otra vez. Evita que salgamos de nuestro umbral de confort. Perdemos oportunidades y nos garantizamos un futuro que no será más que una continuación de nuestro pasado.

La fe nos pide que entreguemos el control de nuestras vidas, que confiemos en un poder superior que atiende nuestras necesidades y nos guía en la dirección de nuestros más profundos deseos.

10 – ¿Elijo desde mi divinidad o desde mi condición humana?

Nuestra condición humana es dirigida por el miedo, es esa parte que se esfuerza, manipula y controla para conseguir lo que cree que nos aportará la felicidad.

Cuando conectamos con lo divino, cuando pedimos una guía y un poder que trascienda nuestro yo individual, lo que recibimos es más grande de lo que nosotros podríamos haber creado.

Cuando nos empeñamos en resolver un problema desde nuestra condición como seres humanos, nuestras opciones son muy limitadas. Cuando entregamos la situación a lo divino, cambia nuestra visión de la vida, vemos otras opciones.

Sabrás que estás siendo guiado por tu divinidad cuando siempre te sorprendas de tu vida y del universo. Te sentirás seguro y confiarás en que recibirás todo lo que necesitas y deseas. Observarás cómo se hacen realidad espontáneamente los deseos de tu corazón.

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Demasiadas opciones

Este es un resumen del discurso que dio Barry Schwartz en el año 2004 a los graduados universitarios en Swarthmore College. Pueden leer el original en inglés aquí.

Swarthmore Last Collection
By Barry Schwartz
May 29, 2004

Tenemos demasiadas opciones

Demasiada libertad puede ser mala para el bienestar. Junto con el crecimiento de la libertad ha aparecido una infelicidad sin precedentes: depresión, suicidio y el uso de servicios psicológicos y antidepresivos en cantidades alarmantes.

¿Por qué demasiadas opciones crean un problema? Después de todo, la gente que no quiere la infinidad de opciones que la vida ofrece simplemente puede ignorarlas. La respuesta es que es lógicamente cierto que la gente puede ignorar las opciones que no quiere, pero no es psicológicamente cierto.

Una abundancia de opciones te fuerza a dedicar tiempo y esfuerzo en las decisiones, aún sobre cosas triviales. Hace que te preocupes, si has elegido sin haber explorado todas las posibilidades, con que quizás has cometido un error. Te fuerza a evaluar pros y contras, a descartar una opción con una característica atractiva para elegir otra con otra característica atractiva. Eleva tus expectativas sobre cuán bueno será lo que finalmente elijas. Las expectativas pueden llegar tan alto que ningún resultado las alcanzará, no importa cuán bueno sea. Y finalmente, te induce a culparte cuando la elección que hiciste después de tanto trabajo resulta menos que perfecta. Enorme esfuerzo en tomar decisiones, alternativas atractivas descartadas, resultados decepcionantes y auto-culparse. Esta no es una receta para el bienestar. No obstante es una receta que más y más gente parece seguir compulsivamente.

Los “maximizadores” lo hacen mejor, los “satisfactores” se sienten mejor

La sobrecarga de opciones es un problema para todos, pero especialmente para los que sienten que tienen que conseguir lo mejor cuando toman decisiones: la mejor universidad, el mejor trabajo, la mejor pareja, el mejor auto, el mejor stereo, la mejor inversión, y sí, los mejores jeans. Yo los llamo “maximizadores”. Para estas personas, la sobrecarga de opciones puede ser una pesadilla, pues la única manera de saber qué es lo mejor es examinar todas las alternativas, haciendo una búsqueda exhaustiva y agotadora. La imposibilidad de hacer tal búsqueda casi garantiza que lamentarás decisiones, incluso si son buenas. En contraste, la gente que está satisfecha con una opción aceptablemente buena, a quienes llamo “satisfactores”, pueden parar de buscar en cuanto la encuentran, y relajarse.

Acabo de terminar un estudio realizado a través de un año con 600 egresados universitarios que buscaban trabajo. Algunos buscaban lo mejor, mientras que otros buscaban un trabajo aceptable. Piensa en la agonía de buscar el mejor empleo. Este está en una ubicación fabulosa, pero ese ofrece el trabajo más interesante. Y ese otro ofrece el mejor salario. Otro ofrece grandes oportunidades de avance. Otro te permitirá ayudar a la gente. Otro te proporcionará un gran grupo de colegas. ¿Por qué no puede haber un trabajo que combine todas esas características atractivas? Así, estás decepcionado antes de haber tenido siquiera tu primera entrevista.

Si eres de los que buscan lo mejor, es probable que termines con un mejor empleo que los que se satisfacen con lo medianamente bueno. Descubrimos que, aunque los maximizadores tenían un salario mayor que los satisfactores, aquéllos se reportaron más pesimistas, más estresados, más cansados, más ansiosos, más preocupados, más abrumados, más decepcionados, más arrepentidos, más frustrados y más deprimidos. Y estaban menos satisfechos con los trabajos que consiguieron. Los maximizadores lo hicieron mejor, pero se sintieron peor.

La lección es simple: no sean maximizadores. Aprendan que suficiente es suficiente. Pueden terminar con resultados levemente menos buenos, pero se sentirán mejor con ellos. Y se ahorrarán una enorme cantidad de tiempo, preocupación y estrés en el proceso de elección.

Sé que este no es un consejo fácil de seguir. Y no es siempre el consejo correcto. A veces, debes buscar y pedir lo mejor. Por lo tanto, el consejo es sé un maximizador sólo cuando importa.

Suficiente es suficiente

Mientras que puede ser posible conformarse con un auto aceptablemente bueno, nadie quiere sólo lo suficiente para sus hijos.

Hace algunos años, cuando mi hija iba a tener un bebé, nos pidió a mí y a mi esposa que la ayudáramos a comprar un coche. Yo no entendía por qué comprar un coche tenía que ser una actividad de grupo. Entonces fuimos a la tienda y encontramos docenas y docenas de opciones. Elegir tomó varias horas, y salimos sin la certeza de haber elegido el correcto.

Cunas, alimentos para bebé, pañales, guarderías, pediatras, colegios públicos o privados, y cuáles, actividades extra escolares, deportes (cuál) o música (qué instrumento), cuándo permitir el piercing, etc. Al proliferar las opciones, los padres tienen cada vez más ardua la toma de decisiones.

Pienso que los padres que se presionan para hacer las mejores elecciones para sus hijos están cometiendo un error. Consiguen mejores coches, profesores, pediatras y actividades recreativas que los satisfactores. Pero el precio que pagan, se reflejará en su interacción con sus hijos. El tiempo que pasan buscando el mejor coche es tiempo que no pasarán jugando o hablando con su hijo. Además de eso, le proporcionarán al niño un modelo de perfección, que puede crear una gran cantidad de estrés, ansiedad, indecisión y descontento en el niño cuando haga sus propias elecciones. Puede inducir a los padres a tener demasiado control sobre las vidas de sus hijos. Al proporcionarles actividades extra, pueden dejarlos sin tiempo para ser ellos mismos, imaginar, crear o descubrir cómo quieren ser.

Estoy convencido de que los niños estarán bien con coches aceptables, profesores y pediatras aceptables, y padres felices y relajados, de lo que estarían con los mejores coches, pediatras, pero padres ansiosos e infelices.

Elige cuándo elegir

Mi segundo consejo es elige cuándo elegir. En el mundo moderno, la única manera de tener el tiempo que quieres para dedicarlo a lo que importa es permitir que otros decidan por ti. ¿Quiénes? Amigos, familia, doctores, asesores financieros. Debes confiar en expertos, gente que conoce el asunto en cuestión, y gente que te conoce, para sacarte algo del peso sobre tus hombros.

El amor trae felicidad… y restricciones

Si te conformas con lo suficiente y eliges cuando elegir, vas a tener tiempo. ¿Qué debes hacer con él? Se ha investigado mucho sobre los determinantes de la felicidad o bienestar y algunos resultados clave aparecen una y otra vez.

El mayor contribuyente a la felicidad son las relaciones cercanas con otras personas: familia, amigos, pareja, miembros de la comunidad.

Cuanto más ricas y profundas redes sociales tienen las personas, más felices son.

Parte de tener relaciones cercanas es que tienes responsabilidades y obligaciones con otras personas. No eres libre para ir y venir a tu antojo. Tus opciones están limitadas por las necesidades y deseos de otros. Las relaciones cercanas son restricciones a la libertad, atan en vez de liberar; reducen las opciones en vez de expandirlas.

Al principio yo pensaba que el precio a pagar por estar cerca de otros valía la pena. Gradualmente llegué a otra opinión. Ahora pienso que las restricciones impuestas por las relaciones cercanas no son un costo, son parte del beneficio. Trabajar en Boston porque tu pareja irá a la universidad allí te ayuda a reducir el conjunto de opciones a considerar.

Tener un llamado satisface… y ata

Un trabajo satisfactorio (trabajo que desafíe, que estimule, y que agregue valor al mundo) es la siguiente fuente de bienestar. Algunos se refieren a trabajos así como “llamados”. Para las personas con un llamado, lo que les produce satisfacción es el producto concreto de lo que hacen, y no sólo el avance personal o la recompensa económica. La gente con un llamado hace algo que no perderá su valor, aún si se estancan haciéndolo, sin tener perspectivas de avance por los próximos cuarenta años.

En alguna medida, que tu trabajo sea un llamado depende del trabajo. Pero en gran medida, depende de ti.

Un llamado es como las relaciones cercanas, ata y restringe en lugar de liberar. Ata a la gente a quien se sirve y a la gente con quien se trabaja. No se es libre para irse cuando aparezca una buena oportunidad.

Ten expectativas razonables

Cuidado con las expectativas excesivamente elevadas. En tu trabajo, en tu vida amorosa, con tus amigos, con tus hijos, no esperes la perfección.

Evaluamos cuán buenas son las cosas comparándolas con cuán buenas esperamos que sean. Si las expectativas son demasiado altas, entonces la realidad perderá en la comparación.

La combinación de abundancia material, libertad casi ilimitada, y opciones abrumadoras conspiran para crear elevadas expectativas. Creo que las expectativas exageradas ayudan a explicar la epidemia de depresión mencionada antes. Tus abuelos tenían diferentes expectativas. Para ellos, no todo era posible. La vida debía ser vivida con y para otros, sujeta a muchas restricciones.

La felicidad es socialmente responsable

La felicidad no es todo, pero manteniendo todo lo demás igual, es mejor ser feliz que no serlo. Además, hay algo bueno en la felicidad. A pesar de la imagen que tenemos de los genios sufridos que han contribuido a nuestra civilización, hay creciente evidencia de que la gente piensa más efectivamente y expansivamente cuando está feliz que cuando no lo está. Además son más energéticos y físicamente más sanos que los infelices.

La felicidad agrega unos 9 años más a la expectativa de vida. La gente feliz es más probable que cambie el mundo de formas positivas que los infelices. Las sugerencias que he dado contribuirán no sólo a tu bienestar, sino también al bienestar de los demás. Si sufres menos con las decisiones que afrontas, podrás usar ese tiempo y energía en conocer y entender a las personas de tu vida. Lo difícil en la vida no es elegir el mejor plan para el celular, sino saber equilibrar sinceridad con bondad, coraje con prudencia, aliento con crítica, empatía con indiferencia, paternalismo con respeto por la autonomía. No hay fórmulas que digan que es lo correcto a hacer en las interacciones sociales. Tienes que descubrirlo persona por persona. Tienes que usar tu juicio. Tienes que ser sabio. Y la única forma de descubrirlo es conociendo bien a las otras personas, tomándote el tiempo para escucharlas, y estando abierto a ser cambiado por ellas.

En un mundo que te fuerza a tomar decisión tras decisión, donde cada una de ellas involucra opciones casi ilimitadas, es difícil encontrar el tiempo necesario. Tu esfuerzo por obtener el mejor auto interferirá con tu deseo de ser el mejor amigo. Tu esfuerzo por obtener el mejor empleo interferirá con tu deseo de ser el mejor padre. Si el tiempo que ahorras siguiendo algunas de mis sugerencias es redirigido, con sabiduría, hacia el bienestar de las personas de tu vida, no sólo te harás a ti mismo más feliz, mejorarás las vidas de los demás también.

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