El proyecto felicidad y cómo establecer resoluciones efectivas

Cuando Gretchen Rubin decidió comenzar su “proyecto felicidad”, lo primero que hizo fue leer muchos libros relacionados con el tema. Luego, se propuso crear un programa para poner en práctica la teoría sobre felicidad. Es así que, inspirada en Benjamin Franklin y su lista de virtudes, decidió establecer resoluciones. Estas resoluciones son el pilar fundamental en el cual se basa su “proyecto felicidad”: cada mes del año Rubin establece varias resoluciones y evalúa su cumplimiento.

Para decidir qué resoluciones hacer, considera la “fórmula de la felicidad” y responde las siguientes preguntas:

– ¿Qué te hace sentir bien? ¿Qué actividades encuentras divertidas, satisfactorias o energizantes?

– ¿Qué te hace sentir mal? ¿Cuáles son las fuentes de enojo, irritación, aburrimiento, frustración o ansiedad en tu vida?

– ¿Hay algo en lo cual no te sientes adecuado en tu vida? ¿Desearías poder cambiar tu trabajo, ciudad, situación familiar u otras circunstancias? ¿Estás a la altura de tus expectativas para ti mismo? ¿Tu vida refleja tus valores?

– ¿Tienes fuentes de una atmósfera de crecimiento? ¿En qué elementos de tu vida encuentras progreso, aprendizaje y desafío?

Una vez que hayas respondido estas preguntas y hayas decidido qué áreas necesitas trabajar, identifica resoluciones especificas, medibles, que te permitan evaluar si estás progresando. Las resoluciones funcionan mejor cuando son concretas, no abstractas: es más difícil mantener una resolución como “ser una madre más amorosa” que “levantarme 15 minutos más temprano para estar vestida antes de que los niños se despierten”.

Una vez que hayas determinado tus resoluciones, encuentra una estrategia para evaluar tu progreso y para rendirte cuentas a ti mismo.

La autora se inspiró en la planilla de virtudes de Benjamin Franklin para idear su “grilla de resoluciones“, una especie de calendario en el cual registra todas sus resoluciones y cada día anota si cumplió o no con ella. Otras estrategias podrían ser comenzar un grupo de metas, llevar un diario anotando tus progresos o comenzar un blog.

Para ayudar a sus lectores a emprender el proyecto felicidad, Rubin creó el sitio web Happiness Project Toolbox, donde reunió algunas de las herramientas que utilizó en su propio proyecto felicidad. Ahí puedes registrar y puntuar tus resoluciones, entre otras cosas, como ya lo mencioné en la entrada El proyecto felicidad.

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Empieza ya

“Aquello que puedes hacer o sueñas que puedes hacer, debes comenzarlo. La osadía lleva en sí, genio, poder y magia”. Goethe

Todos los libros sobre productividad pueden resumirse en 10 palabras: Una cosa por vez. La más importante primero. Empieza ya.

Y esa es la parte más difícil: empezar. Para que un cohete despegue, se necesita una gran cantidad de energía, pero una vez que el cohete ha despegado y alcanza una altura suficiente, la cantidad de energía necesaria para que continúe subiendo es mucho menor. Después de empezar, se produce un efecto dominó, una reacción en cadena que ocurre cuando un pequeña acción causa otra acción, la cual a su vez causa otra acción, y así sucesivamente.

¿Qué nos detiene? El perfeccionismo, el miedo a hacerlo mal, la apatía, el miedo a la crítica de los demás, etc., escondidos bajo excusas que parecen razonables como: “no tengo recursos, es demasiado tarde, no tengo tiempo, soy demasiado viejo, etc.“

En lugar de enfocarnos en las excusas de por qué no podemos, ¿por qué no empezar ya?

Podrías objetar: “pero la meta es tan grande, ¿por dónde empiezo?” Respuesta: simplemente empieza. Hasta el camino más largo comienza con un sólo paso.

Si quieres empezar a hacer ejercicio, muévete ya, si quieres empezar a aprender un idioma, empieza por buscar una palabra en el diccionario, si quieres tener tu casa organizada, dedica tan sólo 3 minutos a ordenar ya.

Cuando estás comenzando un proyecto o comenzando a aprender algo, debes bajar tus estándares. No se supone que seas bueno al principio, incluso podrías esperar ser malo. Los primeros pasos se supone que sean pequeños y manejables. Eso es lo que hace posible hacerlos. “Escribir un libro” o “ser un buen fotógrafo” no es un paso pequeño, manejable. Es una meta grande. Si quieres llegar allí alguna vez, tus primeros pasos tienen que ser algo como “una página mala por día” o “10 fotos malas por semana”. Puedes subir tus estándares más adelante, cuando tengas la experiencia necesaria para estar a la altura de ellos.

El secreto para avanzar es comenzar. El secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoras en pequeñas tareas manejables, y luego comenzar por la primera.

Y no te sientas mal por haber hecho demasiado poco, hasta ayer no habías hecho nada, así que felicítate por lo que sea que hiciste.

Nunca es demasiado tarde. ¡Empieza ya!

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Wishcraft: Epílogo

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la última de una serie de entradas en las que he publicado un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del epílogo.

Epílogo: Aprendiendo a vivir con el éxito

Felicitaciones. Quizás hoy llegaste a tu primer objetivo. Quizás llegaste al primer gran mojón en tu camino hacia él (escribiste un capítulo, pasaste una entrevista de trabajo, perdiste 5 kg, redactaste un plan de negocios, o aprendiste a usar una cámara). Cada pequeño paso que logras va a sentirse como un éxito, no sólo los grandes.

Triunfar es un proceso, no un producto. Y tan pronto te pones en camino, estás triunfando. Ahora tienes que aprender a vivir con ello. Eso no es tan fácil como parece. Podrías no estar acostumbrado a hacer que las cosas ocurran, y a veces puede darte un dolor de cabeza. Pero vale la pena. Se siente mucho mejor que la depresión y el aburrimiento que sufrías cuando te quedabas sentado. Y hay formas de hacerlo más fácil.

1. ¡Hurra por mí! Que nadie te diga que la autocomplacencia está mal. Cuando has hecho algo difícil, mereces aplausos, de ti mismo y de los que te rodean. Cuando has hecho algo difícil y funcionó, ¡mereces un banquete! ¿Recuerdas que te dije que necesitarías saber sin duda cuando hubieras llegado a tu meta (y a cada paso en el camino)? Parte de la razón era para que supieras cuando celebrar. Date uno de esos grandes premios de los que hablamos en el capitulo 9.

2. Finge . . . el festejo terminó. Tienes el trabajo de tus sueños, y ahora tienes que entrar y hacerlo. Tienes el contrato; ahora tienes que escribir el libro. Pasaste la audición y te dieron el papel; ahora tienes que actuar frente al público.

Cada nuevo nivel de éxito trae nuevos desafíos, así como también nuevas oportunidades. Estás navegando en aguas desconocidas ahora. Pero no creas que tus viejos miedos se van a desvanecer como por arte de magia. Si tu historia es como la mía, por mucho tiempo no vas a creer que puedes hacer algo aún cuando acabas de hacerlo y la evidencia está frente a tus ojos.

Así que me gustaría compartir contigo mi fórmula simple para vivir con el éxito:

Finge hasta que te acostumbres

La primera vez que me invitaron a la televisión, dije que sí, no porque estuviera lista, sino porque era una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. (El éxito, no importa cuánto lo hayas esperado, siempre llega antes de que estés listo para él). Luego entré en pánico y estuve histérica durante dos días. El gran día, me calmé y lo hice casi tan bien como una profesional. Luego, volví a casa y me puse histérica de nuevo.

Hay dos trucos para fingir. Uno es la técnica Tiempos Difíciles que aprendiste en el capítulo 9, antes y después. Necesitas expresar tu histeria sin arruinar tu performance. ¡Simplemente hazlo tras bastidores!

El segundo truco es la vestimenta. Todo actor sabe que ponerse un disfraz es de gran ayuda para entrar en un rol. Tú puedes hacer lo mismo. Si eres abogado, vendedor, ejecutivo, maestro, o lo que sea, vístete para el papel aunque no tengas ganas.

Si esperas hasta sentirse con autoconfianza en tu rol profesional para empezar a vestirse de acuerdo a él, podrías enlentecer tu carrera, porque vestirse como un estudiante o un ama de casa provoca que la gente con quien trabajas te trate como a alguien no del todo crecido o serio y tu responderás de forma acorde.

Por otro lado, algo mágico ocurre cuando miras al espejo y ves a alguien a quien no reconoces como tu yo cotidiano. Aunque te sientas común por dentro, el actor que hay en ti estará a la altura de las circunstancias.

Nota: los días en que menos tienes ganas de vestirte para el papel son los días en que absolutamente debes hacerlo. Por dos razones. Una: cuando te sientes genial, puedes lucir mal y nadie lo notará porque estarás radiante. Pero cuando estás abatido, necesitas ayuda exterior. Dos: si te arrastras quejándote hasta el espejo y te maquillas o ajustas tu corbata, comenzarás a sentirte mejor.

3. Hasta que te acostumbres. Mis apariciones en TV se repitieron y fue un poquito más fácil cada vez. Ahora me encanta mostrarme y no puedo esperar a mi próxima oportunidad.

Cuando alcanzas este punto, realmente has llegado. Te despertarás un día y te darás cuenta de que estás viviendo el Día Ideal que soñaste. Podría ser o no ser como lo imaginaste, pero en algo es diferente y mejor: es real. Hay otra cosa que es mejor, también. No estás solo, como alguna vez temiste. Al contrario, tienes que desenchufar el teléfono de vez en cuando para tener algo de paz. El éxito es sexy. Te da una calidez y entusiasmo en tu presencia que la gente no puede resistir. Si alguna vez notas que alguien que te importa se siente dejado atrás, no sientas culpa. Dile, “¡Levántate de esa silla y ven conmigo! Si yo lo hice, créeme, tú puedes. Te ayudaré.”

En este punto, es natural preguntarse, “¿Qué sigue?” Te dije que cuando hubieras logrado la autoconfianza en una cosa, comenzarías a buscar algo nuevo para hacer en lo que no tuvieras autoconfianza. Pero tienes algo mucho más importante que autoconfianza ahora. Tienes experiencia y habilidades. Habrás adquirido una meta-habilidad: habrás aprendido a aprender, habrás dominado el proceso mediante el cual se hacen las cosas.

Mira los próximos 5 años en tu muro de planificación. ¿Estás listo para la siguiente meta? La forma de las cosas ha cambiado. Tus esfuerzos las han cambiado. ¿Que te gustaría hacer ahora?

Lo que yo siempre hago es imaginar un nuevo Día Ideal. Siempre es completamente diferente del último, y a menudo lo opuesto de la vida que estoy viviendo. Eso me ayuda a fijar mi rumbo para los siguientes dos años.

Has descubierto el secreto último que todos los triunfadores saben: que “lo que importa es el viaje, no la llegada.” De lo que se trata es de estar en el camino. Cada destino que alcanzas sólo despliega horizontes más vastos, países nuevos y sin descubrir para explorar.

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Wishcraft: Capítulo 11

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Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la undécima de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 11.

Capítulo 11: Actuar

Tienes toda la planificación lista, y un conjunto de consejos útiles para comenzar de nuevo cada vez que estés estancado. Lo que voy a darte ahora es el procedimiento diario y semanal que realmente transforma tus planes en acción.

Esto es lo que tienes para trabajar:
En tu muro de planificación:
1. Tu “santo” personal
2. Diagrama de flujo
3. Calendario de metas
4. Primeros Pasos
5. Calendario semanal
6. Los próximos 5 años
7. El próximo paso: esta noche/mañana

Portable:
1. Agenda de bolsillo
2. Diario Acciones & Sentimientos
3. Libreta Tiempos Difíciles

Esto es lo que haces cada semana:

Planificación el domingo por la noche

Te reúnes contigo mismo y te preparas para la semana que viene. Podría tomar tanto como una hora, o incluso más, pero es de vital importancia. Ningún negocio sensato procede sin reuniones de planificación, y tienes que aprender a tomar tus metas como un negocio de máxima prioridad. He elegido el domingo por la noche porque se ajusta a la semana de trabajo de la mayoría, pero si tu horario es diferente, podría ser el lunes o el jueves por la noche también.

Paso Uno: Mirar hacia atrás. Repasa lo que hiciste la semana anterior, consultando tu Calendario Semanal y el Diario Acciones & Sentimientos para refrescar tu memoria (si tienes un compañero, se lo reportarás a él.) Luego elimina el calendario de la semana pasada.

Paso Dos: Actualizar el Diagrama de Flujo y el Calendario de Metas. Chequea donde estás ahora en tu diagrama y el calendario. Si usas alfileres de colores, muévelos a tu posición actual. Presta especial atención a la fecha límite más próxima en tu calendario de metas. Muchos problemas u oportunidades no previstos podrían haber surgido la semana pasada. Si te estás quedando atrás en tu cronograma, ¿qué puedes hacer? ¿Puedes intensificar el ritmo de tus acciones, o tendrás que atrasar tu fecha límite? ¿O puedes adelantarla?

Este es el momento de hacer cualquier cambio en tu diagrama de flujo y calendario de metas, ya sea de fechas límite o planes, basándote en lo que ha ocurrido.

Paso Tres: Lista de Primeros Pasos. Mira tu lista. La actualizarás en tu Procedimiento Diario (ver más abajo) a medida que surgen nuevas ideas, pero ahora añade cualquier cosa que se te ocurra y tacha los pasos que se hayan vuelto innecesarios.

Paso Cuatro: Problemas. ¿Encontraste algunos inconvenientes la semana pasada? ¿Hay próximos pasos en tu lista sobre los que te sientas confundido o pesimista? Este es el momento para la Lista de Problemas, y como siempre, tratar con ella es un proceso de dos etapas. (De ambas etapas se encargará tu reunión con tu compañero, si tienes uno)

a. Tiempos Difíciles. Si te estás sintiendo desanimado, cansado, o ansioso, abre tu libreta de Tiempos Difíciles y comienza a anotar todas las razones por las que no puedes lograrlo. Tarde o temprano, si exageras un poco, empezarás a reírte. En ese punto, pasa tu atención a los problemas estratégicos.

b. Brainstorming y barn-raising. Ahora, libera tu ingenio y juega con posibles soluciones a los problemas. Si necesitas ideas o ayuda práctica, toma el teléfono y llama a alguien en tu red de recursos. Ingresa los resultados en tu lista de Primeros Pasos.

Paso Cinco: Plan para la semana próxima. También tiene dos partes (las harás con tu compañero si tienes uno):

a. Calendario Semanal. Las acciones que has decidido que puedes hacer esta semana, asígnalas a días y horas específicos de tu Calendario Semanal. No olvides agendar llamadas de ánimo, de crisis o de reporte a tu compañero.

b. Agenda de bolsillo. Pasa las “citas” de la semana que viene a tu agenda de bolsillo.

Procedimiento Diario

Cada Noche:
1. Diario. Escribe en tu diario de Acciones & Sentimientos lo que hiciste hoy y cómo te sentiste.
2. Lista de Primeros Pasos. Agrega pasos nuevos, que surgieron como resultado de las acciones de hoy, a tu Lista de Primeros Pasos.
3. El Siguiente Paso. Elimina la hoja Esta noche/Mañana de ayer y llena una nueva. ¿Qué tienes que hacer esta noche para prepararte (preparar tu ropa, buscar un número de teléfono, ensayar una entrevista)? Ahora hazlo.
4. Recompensas. Date algo agradable: un baño caliente, una hora de lectura, una copa, tu música favorita, tu fantasía preferida.
5. Soñar. Lo último que haces antes de dormir es imaginarte a ti mismo en tu Ambiente Ideal, el del capítulo 3, en el que emergería tu mejor yo. Ve a dormir disfrutando ese pensamiento.

Cada Mañana:
1. Pon tu alarma 10 minutos más temprano, para no tener que saltar de la cama en pánico.
2. Después del desayuno, ve a tu muro de planificación y mira el próximo paso. Eso es todo lo que tienes que hacer hoy, estás preparado para ello. Recuerda que podría no surgir nada, o podrían surgir cien posibilidades nuevas. No hay forma de saberlo hasta que lo haces.
3. Mira tu diagrama de flujo y ve donde encaja este pequeño paso en el plan completo que te conduce a tu meta.
4. Si tienes que salir, lleva tu agenda de bolsillo y la libreta de Tiempos Difíciles, da una mirada a tu “santo” personal, y ponte en tu camino. Si trabajas en casa, siéntate, respira hondo… y comienza.

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Wishcraft: Capítulo 10

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Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la décima de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 10.

Capítulo 10: No lo hagas solo

Familias: convirtiendo resistencia en apoyo

Muchas mujeres se sienten culpables y tienen miedo de ponerse en primer lugar antes que a las demandas familiares. Muchos hombres (y mujeres también) desearían hacer lo que les gusta pero se sienten responsables por quienes dependen económicamente de ellos.

Veremos algunas estrategias para atravesar esa transición de roles manteniendo las relaciones intactas.

Déjalos que se enojen

Cuando decidí empezar con los Equipos de Éxito para Mujeres, a mi esposo no le gustó la idea. Me asusté. “¿Qué voy a hacer ahora?“ Me miró como si estuviera demente y me dijo: “¡Lo que quieras! Tú te enojas conmigo a menudo y yo hago lo que quiero“. Y pensé “Tiene razón“.

Yo lo llamo el síndrome “él/ella no me deja”. Él o ella no pueden detenerte. No tienes cuatro años, y esa persona no es tu padre. Es sólo una persona asustada porque le gustaba todo de la forma en que estaba y el cambio lo pone nervioso.

Les has estado dando mucha atención y servicio, y ahora gran parte de tu energía va a ir a otro lado. O tal vez ahora tengan que ser conscientes de algunas cosas sobre las que nunca tuvieron que pensar antes, como que cuando quieres algo cuesta dinero.

No renuncies a tus metas. Sigue adelante y haz los cambios. Y dales el derecho a que no les guste. Déjalos que se asusten y se enojen. En lugar de ponerte en pie de guerra, di “Lo sé, es duro”. Dales algún tiempo para que se acostumbren. Y algún día alguien te dirá “Sabes, esto es divertido. Me gusta mucho más de lo que pensé.”

Como hacer que funcione

En cualquier casa compartida, hay ciertas cosas que hay que hacer. Las cuentas tienen que pagarse, y las tareas de la casa tienen que hacerse al menos de vez en cuando. En mi experiencia, imponer reglas no funciona tan bien como definir sueños, necesidades y prioridades en común.

Economía: la conferencia familiar

¿Qué pasa si eres el principal proveedor en tu familia y tu meta involucra una reducción en tus ingresos? Herm quería dejar la firma inmobiliaria donde era vicepresidente y tomar un empleo de menor paga en una organización sin fines de lucro.

Si es tu caso, las personas que viven contigo van a tener que hacer algunos cambios. Tendrán que contribuir económicamente en la casa, si tienen la edad suficiente, o tendrán que decidir en qué cosas están dispuestos a economizar.

Si les das una voz en la toma de decisiones, no van a sentirse amenazados o abandonados. Van a sentirse como compañeros en una aventura.

La esposa de Herm obtuvo su primer trabajo pago, algo que había querido hacer por mucho tiempo, y sus hijos acordaron trabajar en verano por dinero en lugar de sólo por diversión, para que su padre pudiera hacer lo que amaba.

Deben preguntarse qué elementos de su estilo de vida son necesarios y en cuáles podrían ahorrar. La idea no es reducir la vida a lo esencial de forma permanente, es definir sus prioridades. Pueden preguntarse qué metas a largo plazo tienen en común y qué está dispuesto a hacer cada uno para ayudar a alcanzar esas metas.

Tareas de la casa: Cómo no regañar

Una de las cosas que hombres y niños van a tener que hacer es compartir las tareas de la casa. Y te prometo que van a hacer todo tipo de nobles resoluciones en la conferencia familiar, ninguna de las cuales va a ser mantenida. ¿Qué haces entonces?

La mayoría de las mujeres que trabajan continúan teniendo la mayor parte de la responsabilidad del trabajo de la casa para mantener la paz. Usualmente justificamos esto diciendo, “Si yo no lo hago, nadie lo hará”, o “Requiere más energía estar regañando que hacerlo yo misma”.

Personalmente creo en hacer el cambio abrupto. Si eso te hace sentir culpable y asustada, tienes el derecho de sentir lo que sientes. Pero no te rindas.

¿Tu familia quiere una casa limpia? Hay cuatro estrategias para lidiar con eso.

Caos democrático. Puedes simplemente decir, “Todo el mundo debería tener una asistente personal. Sin embargo, puesto que ninguno de nosotros tiene una, supongo que tendremos que hacer lo mejor que podamos.”

Piensa en ti como una más entre compañeros de piso que tienen que arreglárselas. Nadie es el jefe. Cuando te levantes una mañana y veas que nadie tiene ropa limpia, alguien tiene que hacerlo. Pueden discutir quién va a hacerlo. Nadie hace a un niño sentirse mejor que poder decir: “Ma, es tu turno de lavar los platos, ¡y será mejor que lo hagas!”

El autócrata compasivo. ¿Qué pasa si tienes menor tolerancia al desorden que yo y necesitas orden y limpieza a tu alrededor para pensar? No caigas en la trampa de hacer todas las tareas tú misma porque es más fácil y lleva menos tiempo que hacer que ellos las hagan.

En lugar de decir, “Nunca me ayudan” o “Deben ayudar. Esa es la regla.”, dí, “Por favor, lava los platos. Ahora”.

Él o ella se levantará protestando e irá hacia la cocina como quien va a la guillotina. En este punto usualmente decimos “Olvídalo”. Nos cuenta tanto pedir ayuda que cuando finalmente lo hacemos, nos duele si no obtenemos entusiasmo. Bien, no necesitas entusiasmo. Sólo necesitas los platos lavados.

Di, “No te culpo. A mí tampoco me gusta lavar los platos. No tiene que gustarte, sólo tienes que hacerlo“. Cuando haya terminado, sólo dí: “Gracias.”

Necesito que cuides de mi. En mis primeros tiempos en Nueva York, yo trabajaba, llevaba a mis hijos a la escuela, hacía el desayuno, almuerzo, cena, y les gritaba toda la noche porque estaba exhausta.

Así que me arriesgué y les pedí ayuda. Durante los años siguientes, mis hijos cocinaron mi almuerzo, mi cena, y ocasionalmente limpiaron la casa, y se sintieron valiosos y orgullosos. Hoy me dicen “Nunca lo habrías hecho sin nosotros.“

Les damos todo a nuestros hijos, y luego nos preguntamos por qué no están satisfechos. No les damos la posibilidad de sentirse necesitados. Ellos necesitan saber que son importantes para alguien que aman, útiles, capaces y necesarios.

Ama tu vida. Sé realmente feliz en lo que haces. Ahí es cuando eres irresistible para tu familia, porque ya no estás encima de ellos, y estás alegre, entusiasmado. Ahí es cuando empiezan voluntariamente a hacer las tareas. Ellos no hacen las tareas y luego dicen, “Bien, ahora ve a trabajar, nosotros nos encargaremos de todo“. Es al revés.

Todo lo que ellos quieren es tu atención, sentirse necesitados e incluidos. Por lo tanto, la mejor forma de tener amor y éxito es permitir que tu gente te ayude con tu meta. Déjalos colaborar con ayuda práctica y apoyo emocional. En lugar de una meta que divida, haz que tu meta sea un proyecto compartido que los acerque.

Comparte la propiedad de tus planes

Cuando llegas con un plan perfecto, todo el mundo se siente dejado de lado. Pero si dices, “Tengo esta idea, pero no se si va a funcionar”, los demás se sienten incluidos.

No trates de venderles los aspectos positivos de tu idea, comparte tus miedos y dudas, ¡y déjalos que te convenzan!

Como viste en el capítulo 7, los demás tienen mucho que ofrecer una vez que los invitas a involucrarse. Los niños son especialmente fabulosos tanto en ideas como en ayuda. Confía en ellos para ayudarte con las tareas, y déjalos encontrar sus propias maneras de hacerlas. Cuantos más problemas le des a la gente para resolver por si mismos, más compromiso y entusiasmo obtienes.

Pero si tu familia aún se está ajustando al nuevo orden, o si vives solo, ¿qué haces? Llamas a tus amigos al rescate.

El sistema del compañero: unirse para el éxito

El principio es simple: tú y un amigo hacen de su meta común alcanzar sus metas individuales. Es más fácil tener fe, coraje y buenas ideas para otro que para ti mismo, y es más fácil que otro las tenga para ti.

¿Cómo elegir a un compañero? Puede ser un amigo pero no tiene por qué, un conocido o un vecino puede ser igual de bueno. Este es un arreglo orientado a la acción en primer lugar, y una amistad íntima sólo si quieres que sea.

El único requisito es que sea alguien cuya mente y valores respetas y cuyas ideas y metas te intriguen. Sus metas no tienen que ser en el mismo campo que las tuyas, ni siquiera tienes que saber nada sobre ellas. No elijas a alguien que esté mucho más avanzado que tú en su carrera, o que nunca admite estar abatido o dudoso. El sistema del compañero, al contrario del sistema del mentor, es una relación de iguales.

Ambos se darán uno al otro tres tipos de ayuda:
1. El más importante es la expectación, el saber que alguien está esperando oír si hiciste lo que dijiste que harías y cómo te fue. El compañero llena la necesidad de alguien que crea en la importancia de tu meta y espere que perseveres con ella.

Cada semana, le dirás a tu compañero qué pasos has programado para la semana siguiente, día por día, y él hará lo mismo. A la semana, ambos se reportarán y le dirán al otro lo que hicieron. Es tan simple como eso, y hace toda la diferencia del mundo.

Cuando estás solo siempre puedes encontrar excusas para abandonar tu programa, pero cuando tienes a alguien a quien responder, es más difícil que te engañes a ti mismo.

2. Ambos se dan uno al otro el apoyo emocional tan necesario para perseverar con cualquier plan: un oído empático cuando estás abatido, alguien que tome tu mano cuando tienes miedo escénico, y sobre todo compañía en la empresa de perseguir una meta.

Con un compañero, puedes no sólo compartir el peso de tus problemas, sino las ideas, la camaradería del trabajo, y la festividad del éxito.

3. Ambos pueden darse uno al otro mucha ayuda práctica. Ambos serán el equipo de brainstorming y barn-raising. Cuando uno tenga un problema estratégico que resolver, sus dos cabezas juntas serán mejor que una.

Tu compañero puede prestarte sus pinceles sin usar o tú puedes ayudarlo a ensayar para una entrevista, o incluso hacer llamadas fingiendo que eres él, si odia el teléfono. El hará que su hermana la periodista escriba un artículo sobre tu estudio de danza, tú harás que tu abogado le dé una referencia para la escuela de leyes. Pueden compartir ideas, contactos, materiales y habilidades para ayudarse a alcanzar su meta de éxito mutuo.

El mejor formato para este dar y recibir es la reunión de negocios semanal, complementada cuando sea necesario por la llamada de apoyo de 3 minutos.

Primero, necesitarán juntarse para compartir sus planes y fijar una fecha límite común. Lleven su diagrama de flujo, el calendario de metas y el calendario de la semana próxima.

La última de sus dos fechas límite será su fecha límite común, el día en que ambos habrán logrado sus metas. Hagan un contrato verbal de permanecer juntos hasta esa fecha. Como todas las fechas límite, es tentativa y puede ser reajustada, pero tienen que tener una.

Cuando ese día llegue pueden hacer una fiesta, y luego renegociar si quieren parar o seguir juntos porque tienen 6 metas nuevas.

Elijan una tarde o noche en que ambos puedan reunirse a la misma hora cada semana. Es importante hacer de estas reuniones una prioridad en su vida. El compromiso con tu compañero es un compromiso contigo mismo y tus metas. Si por alguna buena razón no pueden hacerla, se reportarán por teléfono a la hora acostumbrada.

Reunión de negocios semanal

La llamo reunión de negocios porque no es una reunión de amigos ni un grupo de elevación de la conciencia. Es una sesión orientada a la meta, y si se vuelve otra cosa, no va a funcionar.

Para eso, las reuniones tienen que seguir un par de reglas.

1. Ser puntual. Tú tratas de no llegar tarde a tu cita con el médico o el jefe, porque los respetas y quieres que el sentimiento sea mutuo. Bien, tu reunión semanal es una cita con tu futuro, con la persona que puedes ser. Por tanto no importa como te sientas ese día, esfuérzate por ser puntual. Y espera lo mismo de tu compañero.

2. Usa un reloj o un cronómetro. Esto estructurará la reunión y ayudará a ir al grano. Cada uno obtiene un máximo de media hora, dividido más o menos así:

5 minutos: Reportarse. Dí lo que hiciste (o no hiciste) la semana pasada, y si lo hiciste, cuáles fueron los resultados. Tu compañero lo tendrá todo anotado de la semana anterior y esperará un reporte sobre cada ítem.

Si no hiciste ninguna de las cosas que dijiste que ibas a hacer, no es lo peor del mundo. Pero generalmente hiciste algo; y simplemente no te das cuenta.

20 minutos: Problemas y soluciones. Ahora habla sobre cualquier problema que encontraste, y pide las sugerencias de tu compañero. Pero cuidado: si los problemas tienen un ingrediente emocional, ventílalo en una sesión de Tiempos Difíciles, o no resolverás el problema. Quéjate hasta que te sientas aliviado y listo para seguir, pero con un limite de 10 min. Luego pónganse a hacer brainstorming y barn-raising.

5 minutos: Programar. Actualiza tu lista de acciones, agregando cualquier sugerencia de tu compañero, y luego traza tu plan de acción para la semana que viene.

Asegúrate de anotar llamadas de apoyo que esperes de tu compañero.
Tu compañero debe anotar una copia de tu programa, incluidas las horas en que ha prometido llamarte. Y luego es su turno.

Después que haya terminado esta reunión de una hora, pueden hacer cosas como ensayar una entrevista o bosquejar un CV, pueden fantasear sobre qué fabuloso será cuando ambos tengan sus metas, o pueden contarse chismes o ir a casa.

La llamada de apoyo de 3 minutos

Una llamada de tu compañero a mitad de la semana puede darte una inyección de ánimo cuando más lo necesitas, justo antes de hacer algo difícil, o justo después.

No sólo me refiero a esas llamadas que prometieron hacer en la reunión semanal, sino también a un pedido de ayuda o consejo ocasional. Pero si la otra persona tiene tendencias “bebé” (ver capítulo 7), después de un tiempo vas a temblar cada vez que suene el teléfono, así que la mejor prevención es una regla.

Ninguna llamada debe durar más de 3 minutos. Este límite de 3 minutos te recordará valorar tanto tu tiempo como el de tu compañero. Ahora que tienen una meta, están viviendo en un marco de tiempo.

Las personas que hacen un trabajo orientado hacia objetivos tienen que distinguir entre el tiempo libre, que puede usarse como se quiera, y tiempo lineal, que es para hacer las cosas, y debe usarse eficientemente.

Una sugerencia más. Si tu compañero llama y comienza a quejarse, recuerda, no trates de resolver el problema, o nunca colgarás el teléfono. Eso sólo disparará el juego “si, pero”. Simplemente escucha un poquito más y luego dí “¿Qué puedo hacer para ayudar? Tú dímelo.”

Cuidados intensivos

Se acerca la fecha de entregar una tesis y tienes la sensación de que no lo lograrás; o vas a ir a una entrevista y tienes la sensación de que cuando llegues a la puerta vas a dar vuelta y regresar a casa. Esto se conoce como una crisis. Tarde o temprano le ocurre a todo el mundo, y hay tres momentos peligrosos en que es probable que ocurra:

Momento de crisis 1: Al principio, cuando el campo en el que te estás aventurando es nuevo para ti, y no tienes experiencia de éxito para contraatacar tus fantasías de desastre.

Momento de crisis 2: cuando tienes que hacer algo que no quieres para lograr algo que quieres. Como tomar un curso de cálculo cuando quieres ser biólogo marino. Como terminar una tesis.

Pueden causar grandes crisis de inacción, porque a corto plazo es más agradable sentarse detrás de ese obstáculo y soñar despierto con tu meta, que lidiar con él.

Momento de crisis 3: cuando te enfrentas al salto a un nuevo nivel de riesgo o visibilidad.

Esta es la primera regla, en cualquier momento de crisis: nunca, nunca te rindas o cambies tu meta cuando te estás sintiendo asustado, desanimado o deprimido. Una vez pases el momento difícil y te sientas bien de nuevo, eres libre de cambiar tu meta si realmente no te interesa. ¡Pero no mientras estás abatido!

Es difícil hacerlo solo, pero lo harás si tienes a alguien que sostenga tu mano en cada paso del camino. Eso es Cuidados Intensivos.

Si te enfrentas a una entrevista o performance difícil, puedes tener a alguien que vaya contigo hasta la puerta y te espere para darte un abrazo cuando salgas.

Matthew, por ejemplo, tenía miedo de ir a clases de pintura, así que consiguió una amiga que lo acompañara las primeras veces.

También puedes pedir llamadas de crisis. Las llamadas de crisis son indicadas cuando sientes que se avecina una mala semana. Podrías decirle a tu compañero “Ayúdame, tengo que escribir una propuesta de 30 páginas esta semana y no puedo”. O tu compañero podría reconocer los signos de una crisis inminente y decir, “Quiero que me llames a las 9 cada mañana antes de ponerte a escribir. Necesito oír de ti a las 11 con al menos un párrafo escrito.”

No necesitarás Cuidados Intensivos con mucha frecuencia. De hecho, una vez podría ser suficiente. Una vez que tengas la experiencia de seguir a través de una crisis, el mundo será un lugar diferente para ti. Tendrás un logro tangible del que estar orgulloso, y tendrás menos miedo de tus miedos. Si no pudieron detenerte esta vez, ¿por qué te detendrían de nuevo? Pero para atravesar esa barrera la primera vez, necesitas ayuda.

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Wishcraft: Capítulo 9

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la novena de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 9.

Capítulo 9: Primeros auxilios para el miedo

Cuando comienzas a trabajar en tu meta, muchos primeros pasos son pequeños y simples. No hay nada intimidante en ir a la biblioteca. Pero un día, pronto, tendrás una entrevista de trabajo, o una audición, o el primer día de una clase.

Los síntomas físicos del miedo, como palpitaciones o manos frías, son inconfundibles. El cuerpo es sincero, pero la mente es mucho más astuta. Piensa que el miedo está por debajo de su dignidad, de modo que tratará de guardar las apariencias persuadiéndote de que no estás asustado, simplemente recordaste de pronto que tenías otros asuntos urgentes.

Conoce a tu enemigo

Estos son algunos de los disfraces del miedo:

  • Un abrumador deseo de dormir: de pronto estás muy cansado.
  • Unas ganas de comer irrefrenables: de pronto estás famélico.
  • Una irresistible atracción hacia el estante de los libros: debes leer esa novela ahora.
  • El tranquilizador pensamiento, “Tengo mucho tiempo. Puede esperar hasta mañana.”
  • Una repentina mente en blanco: bullías de planes e ideas, y ahora eres un idiota.
  • Una repentina fermentación de planes e ideas sobre otros 18 sueños que preferirías tener primero, antes que éste (“Nunca he estado en Europa… siempre puedo comenzar el negocio cuando regrese.”)
  • Una pérdida repentina de interés en tu meta: te fascinaba en teoría, pero en realidad es aburrida, no es para ti. (Nota: el miedo oculto intentará hacerte cambiar tu meta siempre que comienza a ponerse desafiante, por eso es que muchos hemos empezado y dejado tantas actividades.)
  • Una repentina convicción de que no tienes lo que se requiere para esta meta (“¿Qué me hizo pensar que era lo suficientemente agresivo para un trabajo en ventas?”)

Cuando el miedo ataque, ¿qué te impedirá decir, “He cambiado de idea. No estoy listo aún”? Yo creo que perderte tus sueños y no descubrir nunca de lo que eres capaz, es un precio demasiado alto a pagar por la tranquilidad.

El secreto es transformar al “enemigo” en una compañía estimulante. Sólo hay una manera de vivir libre de miedo, y es vivir sin esperanza o crecimiento. ¿Quieres saber qué es realmente la autoconfianza? Es cuando haces algo que has hecho tantas veces que podrías hacerlo mientras duermes, como atarte los cordones. ¿Te gustaría no hacer nada salvo atar tus cordones una y otra vez por el resto de tu vida de modo de nunca tener que sentirte nervioso de nuevo?

No hay manera de evitarlo. Cada vez que intentas algo nuevo, algo que realmente exige tus capacidades (es decir, cualquier cosa que valga la pena hacer) vas a sentir incertidumbre e inseguridad así como también desafío y emoción. Ese es el saludable miedo llamado miedo escénico.

Es un buen amigo que te permite saber que estás en el camino correcto, que lo que estás haciendo es del tamaño adecuado para ti.

Hay otro tipo de miedo más profundo, que yo llamo miedo de supervivencia.

Es, por ejemplo, el miedo que te paraliza cuando exiges una performance de ti que está mucho más allá de tus habilidades y experiencia.

Si crees que un ser querido te va a odiar o te dejará si comienzas a tener lo que quieres, eso también es miedo de supervivencia.

Todo miedo de supervivencia es exagerado. Por supuesto que un error no será tu fin y es muy improbable que tu esposo te deje por pintar en vez de planchar sus camisas.

El mejor antídoto contra esos sentimientos es la experiencia adulta de seguir adelante y hacer lo que temes y descubrir que nada tan terrible pasa después, pero es precisamente esa experiencia la que el miedo nos impide tener. Así que estamos atrapados en un círculo vicioso.

Por exagerado que sea, el miedo de supervivencia tiene un mensaje para ti. Está tratando de decirte que hay algo que necesitas tener antes de poder arriesgarte. Puede ser preparación práctica o apoyo emocional; puede ser permiso para bajar estándares perfeccionistas o para cometer errores.

Así que la única manera de romper el círculo vicioso del miedo de supervivencia es prestándole atención. Si decodificas su mensaje y te ocupas de lo que necesitas, todo lo que quedará será el miedo escénico, y esa es la parte fácil.

Mensaje de supervivencia 1: prepárate

Supón que tienes algo que hacer que nunca has hecho antes, como ir a una entrevista de trabajo, pedir un aumento o llevar muestras de tus tarjetas hechas a mano a las tiendas de regalos. Estás asustado.

Lo que haces usualmente es tratar de combatir el miedo, con fuerza de voluntad o relajándote mediante respiraciones profundas. Eso no funciona muy bien, y la razón es que omites el punto más importante: nunca has hecho esto antes, y no sabes cómo.

En esta situación, la falta de confianza en uno mismo no es una debilidad, es una señal de advertencia valiosa. Te está diciendo que estás por saltar de un trampolín de 10 m. sin haber tomado una lección de clavado en tu vida, y eso es tonto. Lo peor del Pensamiento Positivo es que trata de ignorar esta señal natural y empujarte a la pista lleno de confianza ciega e infundada.

El mensaje aquí es un pedido urgente de preparación, instrucción y ensayo. No se supone que naciste sabiendo todo. Si no sabes algo dí “Mejor lo averiguo.” No digas “hay algo mal en mi, y si pregunto, todos lo descubrirán.”

Información e Instrucción
Si tienes por ejemplo una entrevista o llamada telefónica, encuentra a alguien que lo haya hecho y pregúntale: “¿Qué debo decir? ¿Cómo actúo? ¿Cómo debo vestirme?” Escribe las palabras que vas a decir. Si quieres, puedes usarlas como un guión para ensayar, o como referencia para una llamada telefónica. Si tienes una entrevista en una cierta compañía, te ayudará saber todo lo que puedas sobre esa compañía de antemano.

Ensayo
Puede parecer tonto practicar una llamada telefónica o entrevista, pero es una de las cosas más tranquilizadoras que puedes hacer si estás nervioso. La información archivada a toda prisa en tu cabeza es más probable que te abandone bajo la presión del miedo escénico que la información que has programado de modo que sea por lo menos semiautomática. Los actores lo saben. No solamente memorizan sus líneas y luego salen a escena la noche del estreno. Ellos ensayan.

Ayuda mucho tener a alguien con quien ensayar, que interprete la otra parte, y te ayude a dar forma a tu performance.

SuperYo/SuperTonto
Sea lo que sea que tienes que hacer, cierra los ojos e imagina cómo lo harías si fueras perfecto. Luego, imagina el peor desastre que podría ocurrirte. (Te tropiezas con la alfombra y caes, te olvidas de tu propio nombre, lo que sea).

Este ejercicio te dará el gran alivio de darte cuenta de que no eres ninguno de los dos. SuperYo no existe, pero SuperTonto tampoco.

Puesto que no puedes ser perfecto, ¿por qué torturarte intentando serlo, o castigarte por no serlo? Por otro lado, por peor que lo hagas, nunca alcanzarás tus fantasías de SuperTonto.

Puedes estar seguro de que la realidad estará en algún punto intermedio entre ambos extremos. Pero puedes obtener algunas ideas útiles de tu fantasía SuperYo. Fue tu imaginación quien las guionó, ¡no será plagio si las usas!

Interpreta el rol opuesto
Te ayudará a prepararte para una entrevista si te imaginas que eres la persona con la que te vas a encontrar. Te puedes hacer preguntas como: “¿Qué busca esta persona en un empleado? ¿Qué preguntas es probable que haga? ¿Hay un desajuste entre sus expectativas y la forma en que me presento? Si es así, ¿cómo puedo arreglarlo?”

No creo que sea posible estar demasiado preparado. Mientras no olvides que la situación real será diferente del ensayo, que es básicamente impredecible, la preparación no puede hacerte sino bien.

Y una vez que hayas tenido algo de experiencia, no necesitarás tanta preparación porque tu experiencia será tu preparación.

Mensaje de supervivencia 2: Baja tus estándares al principio

Nunca lo has hecho antes, y si esperas hacerlo la primera vez con la destreza de alguien que lo hace por milésima vez, estarás en problemas.

Primeros pasos profesionales: confiésalo
Sabes por experiencia que si un taxista o un bibliotecario demora demasiado y comete errores, te molestas, a menos que te diga, “Es mi primer día de trabajo. Soy nuevo en esto”. Entonces inmediatamente te vuelves empático y curioso.

En cambio si tratas de parecer experimentado, el esfuerzo de mantener las apariencias te hará el doble de torpe y propenso a equivocarte.

Admitiendo que eres un principiante, por otro lado, creas una atmósfera relajada en la cual, paradójicamente, tu performance mejora.

Primeros pasos creativos: comienza mal
Cuando estás comenzando un proyecto creativo o comenzando a estudiar un arte o manualidad, tienes que bajar tus estándares. No se supone que seas bueno al principio. De modo que podrías darte el alivio de esperar ser malo.

Matthew, 43, quería tomar clases de dibujo después de 20 años, pero tenía miedo de no ser bueno. Le dije que su primer paso era hacer una dibujo malo del gato, o lo que fuese, cada noche durante una semana. El punto era librarse de la expectativa paralizante de tener que demostrar una habilidad que no podía tener.

Los primeros pasos se supone que sean pequeños y manejables, algo como “una página por día”. Subirás tus estándares más tarde cuando tengas experiencia. Lo peor que produzcas no puede ser tan malo como lo peor que imaginas.

El principio del riesgo gradual
Tienes que marcarte nuevos desafíos de modo que tu habilidad sea exigida un poquito más cada vez, pero nunca demasiado. Empiezas con tareas simples y a medida que tu competencia aumenta, puedes pasar gradualmente a otras más difíciles.

Puedes comenzar en soledad si la mirada de los demás te inhibe. Matthew empezó haciendo bocetos para él mismo, y luego pasó a tomar clases particulares de dibujo en su casa. Tiempo después, empezó a ir a clases de dibujo en una pequeña escuela. Finalmente, se inscribió en clases de pintura en una prestigiosa escuela de arte.

No importa que tan preparado estés, cada vez que subes a un nivel más alto de performance, vas a tener miedo de nuevo. Si es cierto que nunca puedes estar demasiado preparado, también es cierto que nunca estarás listo. Llega el momento en que tienes que actuar, estés listo o no.

Quiero que tengas la experiencia de proseguir a través del miedo. Porque el verdadero fracaso es detenerte porque tienes miedo. Cuando te caes, al menos aprendes, pero cuando abandonas, no aprendiste nada.

Los siguientes cuatro pasos son para ayudarte vencer el miedo escénico.

Ten miedo

Si sientes miedo antes de hacer algo difícil, no luches contra él. Permítete estar asustado. Es la respuesta natural de tu cuerpo a la novedad y la incertidumbre, y está diseñada para ponerte a punto para tu rendimiento máximo, no para paralizarte.

Dale una salida. Muévete, camina de un lado a otro, pégale a la pared, destruye papeles, baila, haz ruido, gruñe, grita, llora.

Obviamente no puedes permitirte desmoronarte “en el escenario”. Simplemente hazlo antes y después. Ten un berrinche tras bambalinas antes de hacer tu entrada, eso hará que la energía fluya. Luego, sé un profesional. Cuando salgas del escenario y todo haya terminado, puedes desmoronarte, puedes esperar con ilusión ese alivio.

Terapia ocupacional

Hazlo bien, hazlo mal, pero hazlo
Cierra los ojos y salta. Porque una cosa maravillosa ocurre entonces. El foco de tu atención se desplaza de ti y de tus nervios a la tarea que tienes en frente.

La terapia tradicional investigaría por qué te sientes mal, buscando las causas en tu pasado. Es fascinante pero no conduce a la acción. La “terapia ocupacional” dice, “Lo único que está mal en ti es que eres humano. Estás repleto de sentimientos encontrados y conflictos no resueltos. ¿Y qué? Tienes un trabajo que hacer. Hazlo.”

En el momento en que cambias tu atención del problema interior insoluble hacia el problema soluble frente a ti, sientes una oleada de energía y alivio. Y luego, mirando lo que lograste en una hora, harás más para curar tu falta de confianza que en 10 horas de autoanálisis.

No tengas miedo de los errores

Mucha gente siente que un fracaso o error será un signo de derrota y falta de valía. Pero mira a cualquier niño que está aprendiendo a caminar. Se caerá muchas veces, se levantará y lo intentará de nuevo. Si ese niño se cayera una vez y se rindiera, nunca aprendería a caminar. Y ese es un hermoso modelo para cualquier tipo de aprendizaje.

Nunca aprenderás o lograrás nada de valor si no puedes permitirte cometer errores. Como dijo Herman Melville, “Quien jamás ha fracasado en algo, no puede alcanzar la grandeza.”

Si te has preparado para cualquier contingencia que puedas imaginar, y entonces no resulta, no te sentirás tan mal. Porque has hecho lo mejor que podías.

Prémiate a ti mismo

No creo en el cliché de que “la virtud es su propia recompensa”. En lo que a mi respecta, la recompensa de la virtud debería ser al menos un helado de chocolate, y preferiblemente un crucero por las Bahamas.

Hay dos tipos de recompensas que deberías planear regularmente en tu programa de éxito.

El primero es el tipo de recompensa que te ganas. La esperas con ilusión antes de hacer algo difícil, para saborearla después. Podría ser tu comida preferida, una película de John Wayne, una novela, un día en el campo, un masaje, un nuevo par de pendientes, esa caña de pescar o póster de Picasso que quieres hace tanto tiempo.

Date pequeñas extravagancias por pequeños pasos, grandes para grandes pasos, y algo enorme cuando alcances tu meta: un guardarropa nuevo o unas vacaciones fabulosas.

El segundo tipo de recompensa es la que deberías darte con frecuencia simplemente porque tú eres tú, y lo vales, ya sea tomar un largo baño caliente, o comprarte una chaqueta nueva, o una entrada para el teatro. Debes tratarte como a una persona de primera clase, no importa lo que hayas hecho o no hecho.

Nunca te castigues por saltarte un paso (o diez pasos), eliminado estas pequeñas formas de ser bueno contigo mismo. Las necesitas más que nunca cuando estás abatido. Te recuerdan que tienes todo el derecho de estar en la tierra y disfrutarla simplemente porque estás vivo. Necesitas y mereces algo de placer en todo momento. Cuando hayas logrado algo, obtienes un premio extra, por haber estado dispuesto a soportar la incomodidad del riesgo y el cambio.

Mensaje de supervivencia 3

Quizás tengas miedo de que el éxito será solitario, de que dejarás a tus seres queridos atrás, o que se enojarán contigo por poner tus sueños primero.

Cuando cambias el status quo, conmocionas a todos a tu alrededor. Y sin embargo, ese es el momento en que necesitas más su apoyo.

Este miedo tiene un mensaje: “No puedes ir tras tus metas sin apoyo emocional“. El próximo capítulo te dice cómo obtenerlo.

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Wishcraft: Capítulo 8

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la octava de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 8.

Capítulo 8: Trabajando con el tiempo

Nuestra próxima tarea es proyectar el diagrama de flujo en el tiempo.
Eso significará, primero, poner una fecha límite en la cual te gustaría tener tu meta y crees que podrías lograrla. Luego marcarás en un calendario una fecha límite por cada paso de tu plan, correspondiente a cada círculo de tu diagrama de flujo. Finalmente, asignarás las pequeñas acciones a días específicos de tu agenda.

Si piensas que no tienes tiempo, hay una forma muy simple de resolver ese problema. Simplemente entra en acción. Comienza a hacer pequeñas cosas cuando puedas. Cuando la gente se queja de que no puede permitirse hacer lo que le gusta full time, yo les digo “Comienza a hacerlo en tu tiempo libre y ve que pasa.” Si tu meta es vivir haciendo lo que te gusta, comienza a hacerlo simplemente por amor. Si insistes en que no tienes tiempo, haz una sesión de Tiempos Difíciles porque puede ser un problema emocional. Significa que estás asustado y mantenerte ocupado es tu forma de permanecer seguro.

Pautas habituales de uso del tiempo

Trata de registrar, con sinceridad, lo que realmente haces con tu tiempo cada día durante una semana.

El postergador

Si descubres que desperdicias mucho tiempo en patrones de evitación, no seas demasiado duro contigo mismo. Sobre todo, no hagas resoluciones drásticas de reformarte. Sólo conducen a una orgía culposa de lo que se supone que no debes hacer. Tienes que tener algunas autoindulgencias (algunas películas tarde en la noche, tiempo para leer, tomar cerveza, hablar por teléfono, o no hacer nada). El truco es agendarlas, en lugar de sucumbir cuando el impulso arremete.

Tu patrón actual probablemente tenga una o dos horas al día que pasas durmiendo la siesta, mirando fútbol o novelas, o limpiando el escritorio que ya limpiaste la semana pasada. Probablemente sea en un horario en que estás solo, por ejemplo antes de que los niños lleguen a casa.

Primero, toma uno de esos períodos de tiempo y márcalo como tiempo que te pertenece a ti. Si usas una agenda, dibuja una línea roja alrededor de esas horas y etiquétalas “Mi tiempo” (Ej. 1:30 a 3PM). No tiene que ser todos los días, puede ser una, dos o tres veces por semana, pero trata de que sea a la misma hora. El ritual es un antídoto contra la postergación, establecer un horario regular para ciertas cosas hace mucho más probable que las harás.

Ahora, divide ese período de tiempo a la mitad. La primera mitad es para hacer cualquier trabajo relacionado con tu meta que programes cada semana: escribir un párrafo, dibujar al gato, ir a la biblioteca, hacer llamadas. La segunda mitad es estrictamente para perder el tiempo (leer, mirar TV). Eventualmente romperás este acuerdo, no importa, está ahí siempre que lo necesites.

La buena mujer/El buen proveedor

Si te encanta mantener la casa brillante de limpia, cocinar y cuidar a los demás, hazlo. Y no dejes que nadie te diga que deberías estar haciendo algo más importante y creativo. Pero si estás aburrida y abrumada por esa monotonía, déjalo. Yo lo hice.

Joe había crecido con el mito del buen proveedor, era responsabilidad del hombre conseguir un empleo seguro y bien pago y trabajar largas horas para proveer a su esposa e hijos no sólo con comida y ropa sino también bicicletas y vacaciones en Florida. Le costó una úlcera dejar un trabajo de contador que odiaba y comenzar a hacer trabajos contables part time en su casa mientras trabajaba haciendo armarios y tallando madera. Descubrió para su sorpresa que sus hijos se sentían orgullosos cuando se ganaban el dinero para algo que querían y su esposa prefería tenerlo en casa que poseer dos autos.

Por tanto, mi segundo pronunciamiento sobre el trabajo de la casa o cualquier otro trabajo pago o no pago es: si no te gusta hacerlo, no lo hagas. Sólo vas a vivir una vez. Elabora una lista de todas las cosas que piensas que tienes que hacer y tacha todo lo que tacharías si fueras a morir en 6 meses. Luego deja de hacerlas. Tu casa podría no funcionar bien, tu estilo de vida podría experimentar algunas mutaciones interesantes, pero nadie va a morir. Por supuesto que necesitas cuidar de otras personas. Te hace sentir conectado y es gratificante proteger y nutrir. Pero no tienes derecho a dar todo. Podrías no cuidar de tus seres queridos de la cuna a la tumba pero les das el regalo del autorrespeto y la libertad. Los sacrificados crean lazos de culpa. Si tus hijos miran tus ojos y ven gozo, tienen un buen mundo. Si estás tan cansado que no puedes disfrutarlos, ellos sentirán “No me importan mis regalos de navidad o mi almuerzo. ¿Por qué nunca sonríes?”

¿Cómo te hubieras sentido si tu madre o padre hubiera hecho un poco menos por ti y mucho más por sí mismo?

Harriet, 45, contestó: “Es doloroso saber que mi madre, por nosotros, fue menos de lo que pudo haber sido. No podría habernos dado algo mejor que ser una persona feliz y completa, porque si lo hubiera sido, me hubiera sido mucho más fácil llegar a ser feliz“.

Muro de planificación

Vas a necesitar un espacio que sea tuyo: una pared de una habitación en tu casa, preferiblemente con una mesa frente a ella. Ese será tu muro de planificación y en él vas a poner una serie de cuadros que graficarán tu plan de acción a través del tiempo (mes a mes, semana a semana, día a día). La razón para publicar tus planes en un muro, en lugar de esconderlos en un cajón o cuaderno, es que puedes echar un vistazo y ver exactamente donde estás en tu diagrama de flujo. Cuando todo está frente a tus ojos, no te perderás o escaparás. Este muro es tu conciencia, tu guía y tu jefe.

Puedes cubrir la pared con una lámina de corcho y poner tus cuadros con alfileres de colores, o empapelar la pared y escribir con marcadores, o usar el costado de un archivador o el refrigerador y sujetar tus planes con imanes. Pon una imagen del “santo” personal que elegiste en el capítulo 5, o tu “familia” del capítulo 3.

Diagrama de flujo

Tu diagrama de flujo va en el centro. Elige una fecha límite y escríbela debajo de tu meta. (También podrías poner una imagen que simbolice tu meta). Puedes y probablemente cambiarás esta fecha, pero es importante fijarla de todos modos. No la fijes demasiado pronto de modo que sea totalmente imposible. Tienes que dejar algún tiempo para Navidad, vacaciones de verano, pereza, amor y diversión. Pero no la fijes tan lejos que te dé demasiada holgura “sólo para estar seguro”. Quieres algo de presión y urgencia.

Calendario de metas

El calendario de metas es un cuadro dividido en casillas, una para cada mes entre hoy y tu fecha límite.

Da un vistazo a los principales pasos de tu plan, los círculos de tu diagrama de flujo. Si tu meta es algo como escribir una novela que no tiene pasos claramente definidos, inventa algunos pasos grandes: “terminar el primer borrador”, “terminar 100 páginas”, “5 capítulos”. Necesitas estos pasos para regular el ritmo de tu trabajo, de modo que no entres en pánico dos semanas antes de la fecha límite, y también para recompensarte con un frecuente sentido de logro. Asigna a cada uno de estos pasos una fecha límite y escríbela en tu calendario de metas. Puedes cambiar estas fechas si es necesario.

Como ejemplo, este es el calendario de Jeannete:

El diagrama de flujo te muestra la lógica de tu plan. Tu calendario de metas te muestra cuanto tiempo es probable que lleven las cosas.

Primeros pasos

Haz una lista de tus primeros pasos: llamadas telefónicas, lugares adonde tienes que ir, información a buscar, etc. Pega la lista de esos primeros pasos en el muro de planificación y luego comienza a programarlos para esta semana y las siguientes.

Calendario semanal

Cada semana, los domingos por la noche, vas a crear un calendario semanal nuevo. Cuantos pasos puedes agendar en cada semana depende, por supuesto, de cuanto tiempo hayas podido apartar para trabajar en tu meta.

Mary, por ejemplo, tiene una agenda llena de responsabilidades, y sólo un primer paso inmediato: repasar sus apuntes del colegio. Nota que también incluyó tiempo de relajación para recordarse que lo necesita y merece.

El siguiente paso es transferir la información del calendario semanal de tu muro de planificación hacia tu agenda de bolsillo.

Agenda de bolsillo

Si no usas una, te recomiendo comenzar ahora. Escribir en tu agenda asegura que lo harás porque tienes una cita. Aún si a veces te saltas un paso agendado, harás muchos más que si no estuvieran agendados. Cuando no tienes estructura puedes enterrar la idea la primera vez que te desanimas. Y a medida que das esos pasos estarás haciendo progreso real hacia tu meta. Muchos de estos pasos son tan pequeños que no necesitas “autoconfianza” o “autoestima” para hacerlos. Y te van a dar la autoestima del logro acumulativo, el único tipo que realmente existe.

Al final de cada semana, puedes mirar tu calendario semanal y ver cuantas cosas has hecho realmente. Luego puedes chequear tu progreso en tu calendario de metas. Si estás haciendo progresos más rápido o más lento de lo que imaginaste puedes cambiar tus fechas límite o dedicar más tiempo.

Los próximos 5 años

Cuando hicimos el ejercicio “5 vidas”, te animé a pensar en un plan más grande que incluyera todos tus sueños y metas. Por supuesto, no tienes forma de saber lo que estarás haciendo, o queriendo, en 5 años. Pero de todas las fuerzas que estarán operando en tu vida (suerte, amor, pérdida, salud, economía, etc.), tu deseo y voluntad, tu propia evolución, debería ser una de las más fuertes.

Este, por ejemplo, es el plan de Julia:

Te da un impulso extra para cumplir con tus plazos porque te recuerda todas las aventuras que están esperándote. Y a medida que haces un progreso sólido hacia tu meta actual, esos sueños futuros van a comenzar a lucir mucho más reales y posibles.

El siguiente paso

Podría parecer redundante anotar de nuevo lo que vas a hacer esta noche o mañana cuando ya tienes tus acciones proyectadas día por día en tu muro y tu agenda. Pero puede ser muy útil. Te permite limpiar tu mente de todo excepto lo que tienes que hacer el día siguiente. Puedes enfocarte en esa acción y asegurarte de que estás preparado para ella. Además, es un recordatorio de que la acción es siempre ahora. Es en el presente donde va a ocurrir, o no va a ocurrir. La acción más importante en tu plan no es esa gran reunión la semana que viene, o ni siquiera tu meta, es lo que vas a hacer mañana. ¡Tu meta es sólo tan real como ese paso! Manéjalo lo mejor que puedas, y tu meta se cuidará sola.

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