Cómo tener suerte

Nota: El contenido de esta entrada se basa en el post How to be the luckiest guy on the planet in 4 easy steps, escrito por James Altucher en su sitio web The Altucher Confidential.

Hace unos días descubrí The Altucher Confidential, un blog donde su autor, James Altucher, expone con sinceridad sus controvertidas opiniones. Así encontré este interesante post sobre cómo tener “suerte“, que traduzco aquí en su mayor parte.

Cómo ser el tipo con más suerte del planeta en 4 pasos

Al menos diez veces en mi vida he estado tan abajo que sentía que nunca sería feliz y el mundo estaría mejor sin mí. Otras veces sentí que estaba atrapado en una encrucijada y nunca resolvería qué camino tomar. Todas las veces salí a flote.
Todas las veces hubo cuatro cosas, y sólo cuatro, que me permitieron salir a flote. Ahora trato de incorporar estas cuatro cosas en una práctica diaria, de modo que nunca baje de nuevo.

La práctica diaria

A) Física – estar en forma. Hacer algún tipo de ejercicio. Todo lo que necesitas hacer es unos 20-30 minutos de ejercicio al día. Esto no es para quedar hecho trizas, sólo para estar saludable. No se puede ser feliz si no se es saludable. Además, dedicar este tiempo al ejercicio ayuda a tu mente a lidiar mejor con sus ansiedades diarias. Otras cosas que son parte de esto, pero un poco más difíciles:
Levantarse a las 4-5am todos los días.
Ir a dormir a las 8:30-9. (Es bueno dormir 8 horas por noche).
No comer después de las 5:30pm. No se puede ser feliz si se tiene indigestión por la noche.

B) Emocional – Si alguien me deprime, lo elimino. Si alguien me anima, lo acerco. Nadie es sagrado aquí. Cuando el avión se está cayendo, ponte tú primero la máscara de oxígeno. Familia, amigos, gente que quiero: siempre trato de estar ahí para ellos y ayudar. Pero no me acerco a nadie que me deprima. Esta regla no puede ser quebrantada. La energía se te filtra si alguien te agobia. Y nunca le debo a nadie una explicación. Explicar es agotador. Otra regla importante: siempre sé sincero. Es divertido. Ya nadie es sincero y la gente tiene miedo de serlo. Prueba ser sincero por un día (sin lastimar a nadie).
Un corolario de esto es: nunca hago nada que no quiero hacer. (Por ejemplo, nunca asisto a bodas).

C) Mental – Todos los días anoto ideas. Escribo tantas ideas que me da dolor de cabeza pensar una más. Entonces trato de escribir cinco más. ¿No tienes ideas hoy? Memoriza todas las palabras de 2 letras para el Scrabble. Traduce el Tao Te Ching al español. Trata de pensar en 10 negocios que puedes iniciar desde casa (y sé realista, ¿cómo se pueden ejecutar?). Piensa en 20 maneras en que el presidente puede mejorar el país. Lista todas las cosas productivas que hiciste ayer (esto también mejora la memoria y te da ideas para hoy). El “músculo de las ideas” se atrofia en cuestión de días si no lo usas. Al igual que caminar. Si no usas tus piernas durante una semana, se atrofian. Tienes que ejercitar el músculo de las ideas. Lleva unos 3-6 meses desarrollarlo una vez que se atrofia.

D) Espiritual – No sé lo que significa realmente la palabra “espiritual“. Pero siento que tengo una práctica espiritual cuando hago una de las siguientes cosas:
Orar – No importa si le estoy rezando a un dios o a los muertos o al sol o a una silla frente a mí, simplemente significa ser agradecido.
Meditar – Meditar por más de unos minutos es difícil. Es aburrido. Esta es una meditación sencilla: siéntate en una silla, con la espalda recta y observa tu respiración. Si te distraes, no hay problema. Sólo vuelve a tu respiración. Inténtalo durante cinco minutos. Luego seis.
Ser agradecido – Trato de pensar en todas las personas en mi vida por las que estoy agradecido. Entonces trato de pensar en más gente. Luego más. Es difícil.
Perdonar – Pienso en todos los que me han hecho mal. Visualizo agradecimiento hacia ellos (pero no compasión).
Estudiar. Si leo un texto espiritual (no importa cuál: la Biblia, el Tao Te Ching, cualquier cosa relacionada con el Zen, autoayuda, no importa) tiendo a sentirme bien. Esto no es tan poderoso como la oración o la meditación pero aun así me hace sentir bien.

Mi propia experiencia: nunca puedo ser feliz de forma duradera sin hacer la práctica anterior diariamente. Y cada vez que he tocado fondo y comencé a hacer los 4 ítems de arriba, algo mágico sucedía:

Los resultados

A) Al cabo de un mes, notaba que comenzaban a ocurrir coincidencias. Empezaba a sentirme afortunado. La gente me sonreía más.
B) A los tres meses las ideas realmente comenzaban a fluir, hasta el punto en que sentía una urgencia abrumadora de ejecutar las ideas.
C) A los seis meses, comenzaban a fluir buenas ideas, yo comenzaba a ejecutarlas, y todos a mi alrededor me ayudaban a montar todo.
D) Al cabo de un año mi vida era siempre completamente diferente. 100% al revés que el año anterior. Más dinero, más suerte, más salud, etc. Y luego me daba pereza y dejaba de hacer la práctica. Y todo se venía abajo de nuevo. Pero ahora estoy tratando de hacerlo todos los días.

Es difícil hacer todo esto cada día. Nadie es perfecto. No sé si voy a hacer todas estas cosas hoy. Pero sé que cuando lo hago, da resultado.

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Cómo usar el dinero para comprar felicidad

Esto es un resumen del artículo “If Money Doesn’t Make You Happy Then You Probably Aren’t Spending It Right”.

Si el dinero no te hace feliz, entonces probablemente no lo estás gastando bien
Elizabeth W. Dunn, de la Universidad de British Columbia
Daniel T. Gilbert, de la Universidad de Harvard
Timothy D. Wilson, de la Universidad de Virginia

Resumen

Basándonos en la investigación empírica, proponemos ocho principios diseñados para ayudar a los consumidores a obtener más felicidad con su dinero. En concreto, se sugiere que los consumidores (1) compren más experiencias y menos bienes materiales, (2) usen su dinero para beneficiar a otros en lugar de ellos mismos, (3) compren muchos pequeños placeres en vez de menos grandes, (4) eviten las garantías extendidas y otras formas de seguros caros, (5) posterguen el consumo; (6) consideren cómo características periféricas de sus compras pueden afectar su vida diaria; (7) tengan cuidado con la comparación al hacer compras, y (8) presten mucha atención a la felicidad de los demás.

Principio 1: Compra experiencias en lugar de cosas
La investigación sugiere que las personas son más felices cuando gastan su dinero en experiencias en lugar de cosas.

La gente es feliz al máximo cuando está pensando en lo que está haciendo, mientras que una mente “divagante” es una de las causas de felicidad disminuida. Y uno de los beneficios de las experiencias es que nos mantienen enfocados en el aquí y ahora.

Otra de las razones es que nos adaptamos a las cosas muy rápidamente. Después de dedicar días a elegir el piso de madera perfecto, los compradores encuentran que éste se convierte rápidamente en nada más que el suelo desapercibido bajo sus pies. Por el contrario, su recuerdo de ver a un bebé guepardo al amanecer en un safari africano sigue proporcionándoles placer.

Otra razón por la cual las personas parecen obtener más felicidad de las experiencias que de las cosas es que anticipan y recuerdan las primeras con mayor frecuencia que las segundas.

Las cosas nos dan la felicidad cuando las usamos, pero no tanto cuando sólo pensamos en ellas. Las experiencias dan felicidad en ambos casos, y algunas incluso pueden ser mejores contempladas que consumidas.

Somos más propensos a revisitar mentalmente nuestras experiencias que nuestras cosas, en parte, porque nuestras experiencias están más vinculadas con nuestra identidad.

Además, como las experiencias son tan únicas como la gente que las tiene, puede ser difícil comparar el paseo en bicicleta por el Ártico canadiense con la ruta del vino de California que podríamos haber hecho en su lugar, lo que nos salva de cavilaciones inquietantes sobre el camino no transitado.

Una última razón por la que las experiencias nos hacen más felices que las cosas es que las experiencias son más posibles de ser compartidas con otras personas, y las otras personas (como veremos a continuación) son nuestra mayor fuente de felicidad.

Principio 2: Ayuda a otros en lugar de a ti mismo
La calidad de nuestras relaciones sociales es un factor determinante de nuestra felicidad. Debido a esto, casi todo lo que hagamos para mejorar nuestras relaciones con los demás tiende a mejorar nuestra felicidad también, y eso incluye gastar dinero.

Aunque el gasto personal (cuentas y gastos, regalos para uno mismo) no está relacionado con la felicidad, la gente que dedica más dinero al gasto prosocial (regalos para otros, donaciones a la caridad) es más feliz.

¿Por qué el gasto prosocial produce tales beneficios en el bienestar? El gasto prosocial tiene un impacto poderoso en las relaciones sociales, y las relaciones sociales fuertes son fundamentales para la felicidad.

Gastar dinero en un amigo o un compañero romántico o dar a la caridad también proporciona una oportunidad para la autopresentación positiva, que se ha demostrado que produce beneficios para el estado de ánimo.

Los beneficios del gasto prosocial surgen independientemente de si las compras son materiales o de experiencias.

Principio 3: Compra muchos pequeños placeres en vez de pocos grandes
Si es inevitable adaptarse a los grandes placeres que el dinero puede comprar, entonces puede ser mejor disfrutar de una variedad de pequeños placeres frecuentes (cafés dobles, pedicuras de lujo, y medias de alta calidad) en lugar de invertir dinero en compras grandes tales como autos deportivos, vacaciones de ensueño, y boletos de primera fila para el concierto.

Esto no quiere decir que haya algo malo con las compras grandes. Pero ya que el dinero es limitado, puede ser mejor comprar dosis frecuentes de cosas agradables que dosis infrecuentes de cosas mejores.

Un paseo en calesita dos veces por semana durante todo el año puede ser mejor que un paseo anual en la montaña rusa.

Una razón por la que los pequeños placeres frecuentes le ganan a los grandes e infrecuentes es que es menos probable que nos adaptemos a los primeros.

Cuando un evento incluye novedad (nunca hemos experimentado el evento antes), sorpresa (no esperábamos que sucediera), incertidumbre (no estamos del todo seguros de lo que el evento es), y variabilidad (el evento va cambiando), hace que le prestemos más atención y nos adaptemos más lentamente.

Los pequeños placeres tienen más probabilidades de satisfacer estas condiciones que los grandes. Debido a que los pequeños placeres frecuentes son diferentes cada vez que ocurren, impiden la adaptación.

Otra ventaja de los pequeños placeres es que son menos susceptibles a la utilidad marginal decreciente. Comer una galletita de 20g no es el doble de placentero que comer una galletita de 10g. Comer dos galletitas de 10g en días diferentes puede ser mejor que comer una galletita de 20g de una sola vez.

La introducción de una discontinuidad temporal entre las experiencias mejora los efectos de la adaptación. Dos masajes más breves (interrumpidos por una pausa) es más agradable que un masaje continuo más largo.

Los individuos que tienen una mayor capacidad para saborear los placeres mundanos de la vida de todos los días son más felices que los que no. Esta capacidad de disfrutar, sin embargo, se reduce entre los individuos ricos. La riqueza promete el acceso a experiencias cumbre, que a su vez socavan la capacidad de saborear los pequeños placeres.

En resumen, no sólo son los pequeños placeres de la vida cotidiana una importante fuente de felicidad, sino que el acceso sin restricciones a experiencias cumbre en realidad puede ser contraproducente.

Principio 4: Compra menos seguros
Si la mala noticia es que nos adaptamos a las cosas buenas, la buena noticia es que nos adaptamos a las cosas malas también. La investigación sobre cómo las personas hacen frente a una amplia variedad de traumas y tragedias (desde ataques al corazón a ataques terroristas) sugiere que las personas no son seres emocionalmente frágiles, como a menudo imaginan ser.

Al igual que el sistema inmune nos protege de enfermedades físicas, el sistema inmune psicológico nos protege de malestares. Pero la investigación sugiere que la gente no sabe mucho acerca de su propio sistema inmune psicológico, y sobreestima su vulnerabilidad al afecto negativo.

Con frecuencia las empresas se aprovechan de esa ignorancia al ofrecer diversas formas de seguros contra la infelicidad, desde garantías hasta políticas de devolución, que proporcionan enormes beneficios para el vendedor y son malas apuestas para el comprador.

Comprar costosas garantías extendidas para protegerse contra la pérdida de bienes de consumo puede ser protección emocional innecesaria.

El sistema inmune psicológico tiene la capacidad de modificar los acontecimientos en una dirección positiva después de que se han producido, de modo de eludir el arrepentimiento. Las investigaciones demuestran que la gente es adepta a reconstruir los eventos con el fin de evitar la auto-culpa y el remordimiento.

Los consumidores, por supuesto, a menudo compran con el arrepentimiento futuro en mente. Lo que no saben es que sus cerebros ya están equipados con un mecanismo de reducción de infelicidad que pueden utilizar de forma gratuita.

Principio 5: Paga ahora y consume después
La costumbre de consumir ahora y pagar después socava el bienestar de dos maneras importantes. La primera es que lleva a la gente a adoptar un comportamiento con poca visión de futuro (acumular deudas, ahorrar poco para la jubilación, etc.), que a la larga, puede terminar arruinando sus vidas.

Una segunda razón se que se elimina la anticipación, y la anticipación es una fuente de felicidad gratis. La persona que compra una galletita y se la come enseguida puede obtener X unidades de placer de ella, pero la persona que guarda la galletita para más tarde obtiene X unidades de placer cuando finalmente la come, más todo el placer adicional de esperar ese momento.

La investigación muestra que las personas pueden disfrutar anticipando un evento próximo, incluso si el evento en sí no es del todo agradable. La gente ve las vacaciones de manera más positiva antes de la experiencia que durante la experiencia, lo que sugiere que la anticipación a veces puede dar más placer que el consumo, simplemente porque no está contaminada por la realidad.

Por supuesto, la memoria puede ser una poderosa fuente de felicidad también. Hay razones para creer, sin embargo, que la anticipación desencadena emociones más fuertes que el recuerdo. Por ejemplo, la gente se siente más feliz mientras anticipa sus próximas vacaciones que mientras recuerda las mismas vacaciones.

¿Por qué, entonces, el consumidor a menudo muestra un impulso hacia el consumo inmediato? Las personas creen que sus respuestas emocionales serán menos intensas en el futuro que en el presente. Este es un error de predicción afectiva que hace que la gente consuma inmediatamente y por lo tanto se pierda el placer de la anticipación.

Retrasar el consumo proporciona el beneficio de la anticipación, pero también puede promover la felicidad de otras dos maneras. Primero, cuando la gente selecciona bienes de consumo inmediato, se ven tentados por los vicios, como comida poco sana y entretenimiento fácil, que producen placer inmediato, pero carecen de beneficios o incluso conllevan costos a largo plazo. En comparación, el consumo postergado es más probable que promueva la elección de virtudes, las cuales producen bienestar más duradero (aunque sea menos inmediato).

Una segunda forma en la que retrasar el consumo puede promover la felicidad es que puede crear incertidumbre. Antes de comprar un producto, los consumidores en general tienen un cierto grado de incertidumbre acerca de qué producto van a seleccionar, cómo será, y cómo lo van a usar. Esta incertidumbre puede ayudar a contrarrestar el proceso de adaptación al mantener la atención centrada en el producto.

Principio 6: Piensa en lo que no estás pensando
Según una reciente encuesta, la mayoría de los canadienses sueña con tener una casa de vacaciones, de preferencia junto a un lago. Las características que destacan como importantes para su casa soñada son: tranquilidad, acceso a la pesca y la navegación, y vistas del atardecer.

Pero, teniendo una visión más amplia, hay muchos otros aspectos menos esenciales de tener esa casa que pueden influir en la felicidad de los propietarios, desde los mosquitos zumbando afuera, a problemas de cañerías en la zona del lago, a la vuelta a casa con niños soñolientos rascándose las picaduras de mosquitos. Bajo la suave luz de la imaginación, estos detalles desagradables, no esenciales, desaparecen de la vista, lo que podría sesgar las predicciones de los consumidores sobre el grado de felicidad que sus compras les darán.

Cuanto más lejos está una experiencia en el tiempo, más tendemos a pensar en ella de forma abstracta. Vemos el futuro lejano en formas sencillas y de alto nivel, y no en detalle.

La felicidad está a menudo en los detalles. En un día cualquiera, la experiencia afectiva es conformada en gran parte por las características de la propia situación actual (como experimentar presiones de tiempo en el trabajo o tener una cena tranquila con los amigos), en lugar de por circunstancias de vida más estables (por ejemplo, tener seguridad en el empleo, estar casado).

Con el tiempo, el estado de ánimo se predice mejor por las complicaciones y alegrías de la vida cotidiana que por eventos más importantes de la vida. Por lo tanto, al pensar en cómo gastar nuestro dinero, vale la pena considerar cómo las compras afectarán la forma en que pasamos nuestro tiempo. Por ejemplo, considera la posibilidad de elegir entre una casa pequeña, bien cuidada y una más grande que necesita reformas, de precios similares. La casa más grande puede parecer mejor negocio, pero si requiere cambiar tardes de sábado con amigos por tardes de sábado con plomeros, podría no ser tan buen negocio después de todo.

Por supuesto, después de comprar una casa nueva, nuestra felicidad dependerá también de los múltiples aspectos de la vida cotidiana que simplemente no están vinculados a la vivienda propia, desde tortas de cumpleaños y conciertos, a discos duros defectuosos y tostadas quemadas. Sin embargo, ya que esos detalles irrelevantes de la vida cotidiana se ocultan a la vista cuando enfocamos nuestros telescopios mentales en un evento importante en el futuro, podríamos con frecuencia estar sobrestimando el impacto emocional de un evento puntual.

Esto sugiere que los consumidores que esperan que una sola compra tenga un impacto duradero en su felicidad podrían hacer predicciones más realistas si simplemente pensaran en un día típico en su vida.

Principio 7: Cuidado con las compras por comparación
Hay sitios web que permiten buscar de todo y comparar una amplia gama de opciones dentro de una categoría determinada. De este modo, los consumidores pueden encontrar la mejor oferta en el producto más idóneo para sus necesidades.

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la comparación de compras a veces puede tener un costo. Esta comparación puede distraer a los consumidores de los atributos de un producto que serán importantes para su felicidad, centrando su atención en los atributos que distinguen a las opciones disponibles.

Antes de comprar una casa, las personas suelen examinar las especificaciones sobre las características de cada propiedad. A través de este proceso de comparación, las características que distinguen a una casa de otra pueden llegar a aparecer muy grandes, mientras que las similitudes se desvanecen en el fondo.

Como resultado, los compradores de vivienda pueden sobreestimar la felicidad que les dará una casa grande y hermosa en una excelente ubicación, frente a una casa más modesta, llevándolos a sacar un préstamo más grande de lo que pueden pagar.

Así, la comparación de compras puede centrar la atención de los consumidores en las diferencias entre las opciones disponibles (a menudo atributos irrelevantes para la felicidad), llevándolos a sobreestimar el impacto de elegir una opción más deseable frente a otra menos deseable, y puede incluso llevarlos a elegir una opción menos deseable.

Otro problema es que las comparaciones que hacemos cuando estamos de compras no son las mismas comparaciones que haremos cuando consumamos lo que compramos. Al momento de consumir el producto, ya no vamos a estar comparándolo con lo que no compramos. Las opciones que no elegimos se alejan hacia el pasado y ya no se usan como referencias de comparación.

Principio 8. Sigue a la manada
En Internet los consumidores pueden acceder a una enorme variedad de información para ayudarlos a elegir una película. Sin embargo, los consumidores podrían ignorar toda esta información sobre una película, y en su lugar, ver las calificaciones de los usuarios para saber cómo miles de visitantes del sitio calificaron la película.

La investigación sugiere que la mejor manera de predecir cuánto disfrutaremos una experiencia es ver cuanto la disfrutó otro.

En un estudio, se pidió a las mujeres predecir cuánto disfrutarían de una cita con un hombre en particular. Algunas de las mujeres vieron la fotografía del hombre y la autobiografía, mientras que otras vieron sólo una calificación de lo que una mujer anterior había disfrutado de una cita con el mismo hombre. Las que vieron la calificación hicieron predicciones más precisas que las que vieron la fotografía y la autobiografía.

Al parecer, François de La Rochefoucauld tenía razón cuando escribió: “Antes de poner nuestro corazón demasiado en algo, examinemos primero lo felices que son los que ya lo poseen“.

Otras personas nos pueden ofrecer una valiosa fuente de información, no sólo al decirnos lo que les ha hecho feliz, sino también proporcionándonos información sobre lo que piensan que nos hará felices.

Esto sugiere que un compañero de cena atento puede ser capaz de decir si disfrutaríamos del pescado o el pollo con sólo observar nuestras reacciones cuando estas opciones se presentan. En términos más generales, otras personas pueden constituir una fuente útil de información sobre los productos que nos producirán alegría, ya que pueden ver las reacciones no verbales que pueden escapar a nuestra propia percepción.

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Empieza ya

“Aquello que puedes hacer o sueñas que puedes hacer, debes comenzarlo. La osadía lleva en sí, genio, poder y magia”. Goethe

Todos los libros sobre productividad pueden resumirse en 10 palabras: Una cosa por vez. La más importante primero. Empieza ya.

Y esa es la parte más difícil: empezar. Para que un cohete despegue, se necesita una gran cantidad de energía, pero una vez que el cohete ha despegado y alcanza una altura suficiente, la cantidad de energía necesaria para que continúe subiendo es mucho menor. Después de empezar, se produce un efecto dominó, una reacción en cadena que ocurre cuando un pequeña acción causa otra acción, la cual a su vez causa otra acción, y así sucesivamente.

¿Qué nos detiene? El perfeccionismo, el miedo a hacerlo mal, la apatía, el miedo a la crítica de los demás, etc., escondidos bajo excusas que parecen razonables como: “no tengo recursos, es demasiado tarde, no tengo tiempo, soy demasiado viejo, etc.“

En lugar de enfocarnos en las excusas de por qué no podemos, ¿por qué no empezar ya?

Podrías objetar: “pero la meta es tan grande, ¿por dónde empiezo?” Respuesta: simplemente empieza. Hasta el camino más largo comienza con un sólo paso.

Si quieres empezar a hacer ejercicio, muévete ya, si quieres empezar a aprender un idioma, empieza por buscar una palabra en el diccionario, si quieres tener tu casa organizada, dedica tan sólo 3 minutos a ordenar ya.

Cuando estás comenzando un proyecto o comenzando a aprender algo, debes bajar tus estándares. No se supone que seas bueno al principio, incluso podrías esperar ser malo. Los primeros pasos se supone que sean pequeños y manejables. Eso es lo que hace posible hacerlos. “Escribir un libro” o “ser un buen fotógrafo” no es un paso pequeño, manejable. Es una meta grande. Si quieres llegar allí alguna vez, tus primeros pasos tienen que ser algo como “una página mala por día” o “10 fotos malas por semana”. Puedes subir tus estándares más adelante, cuando tengas la experiencia necesaria para estar a la altura de ellos.

El secreto para avanzar es comenzar. El secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoras en pequeñas tareas manejables, y luego comenzar por la primera.

Y no te sientas mal por haber hecho demasiado poco, hasta ayer no habías hecho nada, así que felicítate por lo que sea que hiciste.

Nunca es demasiado tarde. ¡Empieza ya!

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Wishcraft de Barbara Sher

Barbara Sher es una reconocida career counselor (algo así como consejera de carrera), que ha escrito siete libros sobre cómo descubrir nuestros talentos, identificar metas y convertir nuestros sueños en realidad.

Su libro Wishcraft, que fue publicado por primera vez en 1979, enseña estrategias para transformar los sueños en resultados concretos.

He aquí un resumen de cada capítulo de este libro:

Capítulo 1: El cuidado del genio humano
Capítulo 2: El ambiente que crea triunfadores
Capítulo 3: En busca de tu estilo
Capítulo 4: En busca de metas
Capítulo 5: Tiempos Difíciles, o el poder del pensamiento negativo
Capítulo 6: Brainstorming (lluvia de ideas)
Capítulo 7: Barn-raising (Construyendo el granero entre todos)
Capítulo 8: Trabajando con el tiempo
Capítulo 9: Primeros auxilios para el miedo
Capítulo 10: No lo hagas solo
Capítulo 11: Actuar
Epílogo: Aprendiendo a vivir con el éxito

Este libro se puede leer en inglés (y también en portugués hasta el capítulo 7) en el sitio web: www.wishcraft.com.

El sitio web oficial de Barbara Sher, que incluye un foro, es: www.barbarasher.com.

Además, Barbara Sher tiene dos blogs: lifeofawriterspeaker.blogspot.com y theresistancewhisperer.blogspot.com.

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Wishcraft: Epílogo

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la última de una serie de entradas en las que he publicado un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del epílogo.

Epílogo: Aprendiendo a vivir con el éxito

Felicitaciones. Quizás hoy llegaste a tu primer objetivo. Quizás llegaste al primer gran mojón en tu camino hacia él (escribiste un capítulo, pasaste una entrevista de trabajo, perdiste 5 kg, redactaste un plan de negocios, o aprendiste a usar una cámara). Cada pequeño paso que logras va a sentirse como un éxito, no sólo los grandes.

Triunfar es un proceso, no un producto. Y tan pronto te pones en camino, estás triunfando. Ahora tienes que aprender a vivir con ello. Eso no es tan fácil como parece. Podrías no estar acostumbrado a hacer que las cosas ocurran, y a veces puede darte un dolor de cabeza. Pero vale la pena. Se siente mucho mejor que la depresión y el aburrimiento que sufrías cuando te quedabas sentado. Y hay formas de hacerlo más fácil.

1. ¡Hurra por mí! Que nadie te diga que la autocomplacencia está mal. Cuando has hecho algo difícil, mereces aplausos, de ti mismo y de los que te rodean. Cuando has hecho algo difícil y funcionó, ¡mereces un banquete! ¿Recuerdas que te dije que necesitarías saber sin duda cuando hubieras llegado a tu meta (y a cada paso en el camino)? Parte de la razón era para que supieras cuando celebrar. Date uno de esos grandes premios de los que hablamos en el capitulo 9.

2. Finge . . . el festejo terminó. Tienes el trabajo de tus sueños, y ahora tienes que entrar y hacerlo. Tienes el contrato; ahora tienes que escribir el libro. Pasaste la audición y te dieron el papel; ahora tienes que actuar frente al público.

Cada nuevo nivel de éxito trae nuevos desafíos, así como también nuevas oportunidades. Estás navegando en aguas desconocidas ahora. Pero no creas que tus viejos miedos se van a desvanecer como por arte de magia. Si tu historia es como la mía, por mucho tiempo no vas a creer que puedes hacer algo aún cuando acabas de hacerlo y la evidencia está frente a tus ojos.

Así que me gustaría compartir contigo mi fórmula simple para vivir con el éxito:

Finge hasta que te acostumbres

La primera vez que me invitaron a la televisión, dije que sí, no porque estuviera lista, sino porque era una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. (El éxito, no importa cuánto lo hayas esperado, siempre llega antes de que estés listo para él). Luego entré en pánico y estuve histérica durante dos días. El gran día, me calmé y lo hice casi tan bien como una profesional. Luego, volví a casa y me puse histérica de nuevo.

Hay dos trucos para fingir. Uno es la técnica Tiempos Difíciles que aprendiste en el capítulo 9, antes y después. Necesitas expresar tu histeria sin arruinar tu performance. ¡Simplemente hazlo tras bastidores!

El segundo truco es la vestimenta. Todo actor sabe que ponerse un disfraz es de gran ayuda para entrar en un rol. Tú puedes hacer lo mismo. Si eres abogado, vendedor, ejecutivo, maestro, o lo que sea, vístete para el papel aunque no tengas ganas.

Si esperas hasta sentirse con autoconfianza en tu rol profesional para empezar a vestirse de acuerdo a él, podrías enlentecer tu carrera, porque vestirse como un estudiante o un ama de casa provoca que la gente con quien trabajas te trate como a alguien no del todo crecido o serio y tu responderás de forma acorde.

Por otro lado, algo mágico ocurre cuando miras al espejo y ves a alguien a quien no reconoces como tu yo cotidiano. Aunque te sientas común por dentro, el actor que hay en ti estará a la altura de las circunstancias.

Nota: los días en que menos tienes ganas de vestirte para el papel son los días en que absolutamente debes hacerlo. Por dos razones. Una: cuando te sientes genial, puedes lucir mal y nadie lo notará porque estarás radiante. Pero cuando estás abatido, necesitas ayuda exterior. Dos: si te arrastras quejándote hasta el espejo y te maquillas o ajustas tu corbata, comenzarás a sentirte mejor.

3. Hasta que te acostumbres. Mis apariciones en TV se repitieron y fue un poquito más fácil cada vez. Ahora me encanta mostrarme y no puedo esperar a mi próxima oportunidad.

Cuando alcanzas este punto, realmente has llegado. Te despertarás un día y te darás cuenta de que estás viviendo el Día Ideal que soñaste. Podría ser o no ser como lo imaginaste, pero en algo es diferente y mejor: es real. Hay otra cosa que es mejor, también. No estás solo, como alguna vez temiste. Al contrario, tienes que desenchufar el teléfono de vez en cuando para tener algo de paz. El éxito es sexy. Te da una calidez y entusiasmo en tu presencia que la gente no puede resistir. Si alguna vez notas que alguien que te importa se siente dejado atrás, no sientas culpa. Dile, “¡Levántate de esa silla y ven conmigo! Si yo lo hice, créeme, tú puedes. Te ayudaré.”

En este punto, es natural preguntarse, “¿Qué sigue?” Te dije que cuando hubieras logrado la autoconfianza en una cosa, comenzarías a buscar algo nuevo para hacer en lo que no tuvieras autoconfianza. Pero tienes algo mucho más importante que autoconfianza ahora. Tienes experiencia y habilidades. Habrás adquirido una meta-habilidad: habrás aprendido a aprender, habrás dominado el proceso mediante el cual se hacen las cosas.

Mira los próximos 5 años en tu muro de planificación. ¿Estás listo para la siguiente meta? La forma de las cosas ha cambiado. Tus esfuerzos las han cambiado. ¿Que te gustaría hacer ahora?

Lo que yo siempre hago es imaginar un nuevo Día Ideal. Siempre es completamente diferente del último, y a menudo lo opuesto de la vida que estoy viviendo. Eso me ayuda a fijar mi rumbo para los siguientes dos años.

Has descubierto el secreto último que todos los triunfadores saben: que “lo que importa es el viaje, no la llegada.” De lo que se trata es de estar en el camino. Cada destino que alcanzas sólo despliega horizontes más vastos, países nuevos y sin descubrir para explorar.

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Wishcraft: Capítulo 11

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la undécima de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 11.

Capítulo 11: Actuar

Tienes toda la planificación lista, y un conjunto de consejos útiles para comenzar de nuevo cada vez que estés estancado. Lo que voy a darte ahora es el procedimiento diario y semanal que realmente transforma tus planes en acción.

Esto es lo que tienes para trabajar:
En tu muro de planificación:
1. Tu “santo” personal
2. Diagrama de flujo
3. Calendario de metas
4. Primeros Pasos
5. Calendario semanal
6. Los próximos 5 años
7. El próximo paso: esta noche/mañana

Portable:
1. Agenda de bolsillo
2. Diario Acciones & Sentimientos
3. Libreta Tiempos Difíciles

Esto es lo que haces cada semana:

Planificación el domingo por la noche

Te reúnes contigo mismo y te preparas para la semana que viene. Podría tomar tanto como una hora, o incluso más, pero es de vital importancia. Ningún negocio sensato procede sin reuniones de planificación, y tienes que aprender a tomar tus metas como un negocio de máxima prioridad. He elegido el domingo por la noche porque se ajusta a la semana de trabajo de la mayoría, pero si tu horario es diferente, podría ser el lunes o el jueves por la noche también.

Paso Uno: Mirar hacia atrás. Repasa lo que hiciste la semana anterior, consultando tu Calendario Semanal y el Diario Acciones & Sentimientos para refrescar tu memoria (si tienes un compañero, se lo reportarás a él.) Luego elimina el calendario de la semana pasada.

Paso Dos: Actualizar el Diagrama de Flujo y el Calendario de Metas. Chequea donde estás ahora en tu diagrama y el calendario. Si usas alfileres de colores, muévelos a tu posición actual. Presta especial atención a la fecha límite más próxima en tu calendario de metas. Muchos problemas u oportunidades no previstos podrían haber surgido la semana pasada. Si te estás quedando atrás en tu cronograma, ¿qué puedes hacer? ¿Puedes intensificar el ritmo de tus acciones, o tendrás que atrasar tu fecha límite? ¿O puedes adelantarla?

Este es el momento de hacer cualquier cambio en tu diagrama de flujo y calendario de metas, ya sea de fechas límite o planes, basándote en lo que ha ocurrido.

Paso Tres: Lista de Primeros Pasos. Mira tu lista. La actualizarás en tu Procedimiento Diario (ver más abajo) a medida que surgen nuevas ideas, pero ahora añade cualquier cosa que se te ocurra y tacha los pasos que se hayan vuelto innecesarios.

Paso Cuatro: Problemas. ¿Encontraste algunos inconvenientes la semana pasada? ¿Hay próximos pasos en tu lista sobre los que te sientas confundido o pesimista? Este es el momento para la Lista de Problemas, y como siempre, tratar con ella es un proceso de dos etapas. (De ambas etapas se encargará tu reunión con tu compañero, si tienes uno)

a. Tiempos Difíciles. Si te estás sintiendo desanimado, cansado, o ansioso, abre tu libreta de Tiempos Difíciles y comienza a anotar todas las razones por las que no puedes lograrlo. Tarde o temprano, si exageras un poco, empezarás a reírte. En ese punto, pasa tu atención a los problemas estratégicos.

b. Brainstorming y barn-raising. Ahora, libera tu ingenio y juega con posibles soluciones a los problemas. Si necesitas ideas o ayuda práctica, toma el teléfono y llama a alguien en tu red de recursos. Ingresa los resultados en tu lista de Primeros Pasos.

Paso Cinco: Plan para la semana próxima. También tiene dos partes (las harás con tu compañero si tienes uno):

a. Calendario Semanal. Las acciones que has decidido que puedes hacer esta semana, asígnalas a días y horas específicos de tu Calendario Semanal. No olvides agendar llamadas de ánimo, de crisis o de reporte a tu compañero.

b. Agenda de bolsillo. Pasa las “citas” de la semana que viene a tu agenda de bolsillo.

Procedimiento Diario

Cada Noche:
1. Diario. Escribe en tu diario de Acciones & Sentimientos lo que hiciste hoy y cómo te sentiste.
2. Lista de Primeros Pasos. Agrega pasos nuevos, que surgieron como resultado de las acciones de hoy, a tu Lista de Primeros Pasos.
3. El Siguiente Paso. Elimina la hoja Esta noche/Mañana de ayer y llena una nueva. ¿Qué tienes que hacer esta noche para prepararte (preparar tu ropa, buscar un número de teléfono, ensayar una entrevista)? Ahora hazlo.
4. Recompensas. Date algo agradable: un baño caliente, una hora de lectura, una copa, tu música favorita, tu fantasía preferida.
5. Soñar. Lo último que haces antes de dormir es imaginarte a ti mismo en tu Ambiente Ideal, el del capítulo 3, en el que emergería tu mejor yo. Ve a dormir disfrutando ese pensamiento.

Cada Mañana:
1. Pon tu alarma 10 minutos más temprano, para no tener que saltar de la cama en pánico.
2. Después del desayuno, ve a tu muro de planificación y mira el próximo paso. Eso es todo lo que tienes que hacer hoy, estás preparado para ello. Recuerda que podría no surgir nada, o podrían surgir cien posibilidades nuevas. No hay forma de saberlo hasta que lo haces.
3. Mira tu diagrama de flujo y ve donde encaja este pequeño paso en el plan completo que te conduce a tu meta.
4. Si tienes que salir, lleva tu agenda de bolsillo y la libreta de Tiempos Difíciles, da una mirada a tu “santo” personal, y ponte en tu camino. Si trabajas en casa, siéntate, respira hondo… y comienza.

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Wishcraft: Capítulo 10

Wishcraft

Cómo tener lo que realmente quieres
Barbara Sher

Esta es la décima de una serie de entradas en las que publicaré un resumen de cada capítulo del libro Wishcraft, de Barbara Sher. Esta entrada contiene un resumen del capítulo 10.

Capítulo 10: No lo hagas solo

Familias: convirtiendo resistencia en apoyo

Muchas mujeres se sienten culpables y tienen miedo de ponerse en primer lugar antes que a las demandas familiares. Muchos hombres (y mujeres también) desearían hacer lo que les gusta pero se sienten responsables por quienes dependen económicamente de ellos.

Veremos algunas estrategias para atravesar esa transición de roles manteniendo las relaciones intactas.

Déjalos que se enojen

Cuando decidí empezar con los Equipos de Éxito para Mujeres, a mi esposo no le gustó la idea. Me asusté. “¿Qué voy a hacer ahora?“ Me miró como si estuviera demente y me dijo: “¡Lo que quieras! Tú te enojas conmigo a menudo y yo hago lo que quiero“. Y pensé “Tiene razón“.

Yo lo llamo el síndrome “él/ella no me deja”. Él o ella no pueden detenerte. No tienes cuatro años, y esa persona no es tu padre. Es sólo una persona asustada porque le gustaba todo de la forma en que estaba y el cambio lo pone nervioso.

Les has estado dando mucha atención y servicio, y ahora gran parte de tu energía va a ir a otro lado. O tal vez ahora tengan que ser conscientes de algunas cosas sobre las que nunca tuvieron que pensar antes, como que cuando quieres algo cuesta dinero.

No renuncies a tus metas. Sigue adelante y haz los cambios. Y dales el derecho a que no les guste. Déjalos que se asusten y se enojen. En lugar de ponerte en pie de guerra, di “Lo sé, es duro”. Dales algún tiempo para que se acostumbren. Y algún día alguien te dirá “Sabes, esto es divertido. Me gusta mucho más de lo que pensé.”

Como hacer que funcione

En cualquier casa compartida, hay ciertas cosas que hay que hacer. Las cuentas tienen que pagarse, y las tareas de la casa tienen que hacerse al menos de vez en cuando. En mi experiencia, imponer reglas no funciona tan bien como definir sueños, necesidades y prioridades en común.

Economía: la conferencia familiar

¿Qué pasa si eres el principal proveedor en tu familia y tu meta involucra una reducción en tus ingresos? Herm quería dejar la firma inmobiliaria donde era vicepresidente y tomar un empleo de menor paga en una organización sin fines de lucro.

Si es tu caso, las personas que viven contigo van a tener que hacer algunos cambios. Tendrán que contribuir económicamente en la casa, si tienen la edad suficiente, o tendrán que decidir en qué cosas están dispuestos a economizar.

Si les das una voz en la toma de decisiones, no van a sentirse amenazados o abandonados. Van a sentirse como compañeros en una aventura.

La esposa de Herm obtuvo su primer trabajo pago, algo que había querido hacer por mucho tiempo, y sus hijos acordaron trabajar en verano por dinero en lugar de sólo por diversión, para que su padre pudiera hacer lo que amaba.

Deben preguntarse qué elementos de su estilo de vida son necesarios y en cuáles podrían ahorrar. La idea no es reducir la vida a lo esencial de forma permanente, es definir sus prioridades. Pueden preguntarse qué metas a largo plazo tienen en común y qué está dispuesto a hacer cada uno para ayudar a alcanzar esas metas.

Tareas de la casa: Cómo no regañar

Una de las cosas que hombres y niños van a tener que hacer es compartir las tareas de la casa. Y te prometo que van a hacer todo tipo de nobles resoluciones en la conferencia familiar, ninguna de las cuales va a ser mantenida. ¿Qué haces entonces?

La mayoría de las mujeres que trabajan continúan teniendo la mayor parte de la responsabilidad del trabajo de la casa para mantener la paz. Usualmente justificamos esto diciendo, “Si yo no lo hago, nadie lo hará”, o “Requiere más energía estar regañando que hacerlo yo misma”.

Personalmente creo en hacer el cambio abrupto. Si eso te hace sentir culpable y asustada, tienes el derecho de sentir lo que sientes. Pero no te rindas.

¿Tu familia quiere una casa limpia? Hay cuatro estrategias para lidiar con eso.

Caos democrático. Puedes simplemente decir, “Todo el mundo debería tener una asistente personal. Sin embargo, puesto que ninguno de nosotros tiene una, supongo que tendremos que hacer lo mejor que podamos.”

Piensa en ti como una más entre compañeros de piso que tienen que arreglárselas. Nadie es el jefe. Cuando te levantes una mañana y veas que nadie tiene ropa limpia, alguien tiene que hacerlo. Pueden discutir quién va a hacerlo. Nadie hace a un niño sentirse mejor que poder decir: “Ma, es tu turno de lavar los platos, ¡y será mejor que lo hagas!”

El autócrata compasivo. ¿Qué pasa si tienes menor tolerancia al desorden que yo y necesitas orden y limpieza a tu alrededor para pensar? No caigas en la trampa de hacer todas las tareas tú misma porque es más fácil y lleva menos tiempo que hacer que ellos las hagan.

En lugar de decir, “Nunca me ayudan” o “Deben ayudar. Esa es la regla.”, dí, “Por favor, lava los platos. Ahora”.

Él o ella se levantará protestando e irá hacia la cocina como quien va a la guillotina. En este punto usualmente decimos “Olvídalo”. Nos cuenta tanto pedir ayuda que cuando finalmente lo hacemos, nos duele si no obtenemos entusiasmo. Bien, no necesitas entusiasmo. Sólo necesitas los platos lavados.

Di, “No te culpo. A mí tampoco me gusta lavar los platos. No tiene que gustarte, sólo tienes que hacerlo“. Cuando haya terminado, sólo dí: “Gracias.”

Necesito que cuides de mi. En mis primeros tiempos en Nueva York, yo trabajaba, llevaba a mis hijos a la escuela, hacía el desayuno, almuerzo, cena, y les gritaba toda la noche porque estaba exhausta.

Así que me arriesgué y les pedí ayuda. Durante los años siguientes, mis hijos cocinaron mi almuerzo, mi cena, y ocasionalmente limpiaron la casa, y se sintieron valiosos y orgullosos. Hoy me dicen “Nunca lo habrías hecho sin nosotros.“

Les damos todo a nuestros hijos, y luego nos preguntamos por qué no están satisfechos. No les damos la posibilidad de sentirse necesitados. Ellos necesitan saber que son importantes para alguien que aman, útiles, capaces y necesarios.

Ama tu vida. Sé realmente feliz en lo que haces. Ahí es cuando eres irresistible para tu familia, porque ya no estás encima de ellos, y estás alegre, entusiasmado. Ahí es cuando empiezan voluntariamente a hacer las tareas. Ellos no hacen las tareas y luego dicen, “Bien, ahora ve a trabajar, nosotros nos encargaremos de todo“. Es al revés.

Todo lo que ellos quieren es tu atención, sentirse necesitados e incluidos. Por lo tanto, la mejor forma de tener amor y éxito es permitir que tu gente te ayude con tu meta. Déjalos colaborar con ayuda práctica y apoyo emocional. En lugar de una meta que divida, haz que tu meta sea un proyecto compartido que los acerque.

Comparte la propiedad de tus planes

Cuando llegas con un plan perfecto, todo el mundo se siente dejado de lado. Pero si dices, “Tengo esta idea, pero no se si va a funcionar”, los demás se sienten incluidos.

No trates de venderles los aspectos positivos de tu idea, comparte tus miedos y dudas, ¡y déjalos que te convenzan!

Como viste en el capítulo 7, los demás tienen mucho que ofrecer una vez que los invitas a involucrarse. Los niños son especialmente fabulosos tanto en ideas como en ayuda. Confía en ellos para ayudarte con las tareas, y déjalos encontrar sus propias maneras de hacerlas. Cuantos más problemas le des a la gente para resolver por si mismos, más compromiso y entusiasmo obtienes.

Pero si tu familia aún se está ajustando al nuevo orden, o si vives solo, ¿qué haces? Llamas a tus amigos al rescate.

El sistema del compañero: unirse para el éxito

El principio es simple: tú y un amigo hacen de su meta común alcanzar sus metas individuales. Es más fácil tener fe, coraje y buenas ideas para otro que para ti mismo, y es más fácil que otro las tenga para ti.

¿Cómo elegir a un compañero? Puede ser un amigo pero no tiene por qué, un conocido o un vecino puede ser igual de bueno. Este es un arreglo orientado a la acción en primer lugar, y una amistad íntima sólo si quieres que sea.

El único requisito es que sea alguien cuya mente y valores respetas y cuyas ideas y metas te intriguen. Sus metas no tienen que ser en el mismo campo que las tuyas, ni siquiera tienes que saber nada sobre ellas. No elijas a alguien que esté mucho más avanzado que tú en su carrera, o que nunca admite estar abatido o dudoso. El sistema del compañero, al contrario del sistema del mentor, es una relación de iguales.

Ambos se darán uno al otro tres tipos de ayuda:
1. El más importante es la expectación, el saber que alguien está esperando oír si hiciste lo que dijiste que harías y cómo te fue. El compañero llena la necesidad de alguien que crea en la importancia de tu meta y espere que perseveres con ella.

Cada semana, le dirás a tu compañero qué pasos has programado para la semana siguiente, día por día, y él hará lo mismo. A la semana, ambos se reportarán y le dirán al otro lo que hicieron. Es tan simple como eso, y hace toda la diferencia del mundo.

Cuando estás solo siempre puedes encontrar excusas para abandonar tu programa, pero cuando tienes a alguien a quien responder, es más difícil que te engañes a ti mismo.

2. Ambos se dan uno al otro el apoyo emocional tan necesario para perseverar con cualquier plan: un oído empático cuando estás abatido, alguien que tome tu mano cuando tienes miedo escénico, y sobre todo compañía en la empresa de perseguir una meta.

Con un compañero, puedes no sólo compartir el peso de tus problemas, sino las ideas, la camaradería del trabajo, y la festividad del éxito.

3. Ambos pueden darse uno al otro mucha ayuda práctica. Ambos serán el equipo de brainstorming y barn-raising. Cuando uno tenga un problema estratégico que resolver, sus dos cabezas juntas serán mejor que una.

Tu compañero puede prestarte sus pinceles sin usar o tú puedes ayudarlo a ensayar para una entrevista, o incluso hacer llamadas fingiendo que eres él, si odia el teléfono. El hará que su hermana la periodista escriba un artículo sobre tu estudio de danza, tú harás que tu abogado le dé una referencia para la escuela de leyes. Pueden compartir ideas, contactos, materiales y habilidades para ayudarse a alcanzar su meta de éxito mutuo.

El mejor formato para este dar y recibir es la reunión de negocios semanal, complementada cuando sea necesario por la llamada de apoyo de 3 minutos.

Primero, necesitarán juntarse para compartir sus planes y fijar una fecha límite común. Lleven su diagrama de flujo, el calendario de metas y el calendario de la semana próxima.

La última de sus dos fechas límite será su fecha límite común, el día en que ambos habrán logrado sus metas. Hagan un contrato verbal de permanecer juntos hasta esa fecha. Como todas las fechas límite, es tentativa y puede ser reajustada, pero tienen que tener una.

Cuando ese día llegue pueden hacer una fiesta, y luego renegociar si quieren parar o seguir juntos porque tienen 6 metas nuevas.

Elijan una tarde o noche en que ambos puedan reunirse a la misma hora cada semana. Es importante hacer de estas reuniones una prioridad en su vida. El compromiso con tu compañero es un compromiso contigo mismo y tus metas. Si por alguna buena razón no pueden hacerla, se reportarán por teléfono a la hora acostumbrada.

Reunión de negocios semanal

La llamo reunión de negocios porque no es una reunión de amigos ni un grupo de elevación de la conciencia. Es una sesión orientada a la meta, y si se vuelve otra cosa, no va a funcionar.

Para eso, las reuniones tienen que seguir un par de reglas.

1. Ser puntual. Tú tratas de no llegar tarde a tu cita con el médico o el jefe, porque los respetas y quieres que el sentimiento sea mutuo. Bien, tu reunión semanal es una cita con tu futuro, con la persona que puedes ser. Por tanto no importa como te sientas ese día, esfuérzate por ser puntual. Y espera lo mismo de tu compañero.

2. Usa un reloj o un cronómetro. Esto estructurará la reunión y ayudará a ir al grano. Cada uno obtiene un máximo de media hora, dividido más o menos así:

5 minutos: Reportarse. Dí lo que hiciste (o no hiciste) la semana pasada, y si lo hiciste, cuáles fueron los resultados. Tu compañero lo tendrá todo anotado de la semana anterior y esperará un reporte sobre cada ítem.

Si no hiciste ninguna de las cosas que dijiste que ibas a hacer, no es lo peor del mundo. Pero generalmente hiciste algo; y simplemente no te das cuenta.

20 minutos: Problemas y soluciones. Ahora habla sobre cualquier problema que encontraste, y pide las sugerencias de tu compañero. Pero cuidado: si los problemas tienen un ingrediente emocional, ventílalo en una sesión de Tiempos Difíciles, o no resolverás el problema. Quéjate hasta que te sientas aliviado y listo para seguir, pero con un limite de 10 min. Luego pónganse a hacer brainstorming y barn-raising.

5 minutos: Programar. Actualiza tu lista de acciones, agregando cualquier sugerencia de tu compañero, y luego traza tu plan de acción para la semana que viene.

Asegúrate de anotar llamadas de apoyo que esperes de tu compañero.
Tu compañero debe anotar una copia de tu programa, incluidas las horas en que ha prometido llamarte. Y luego es su turno.

Después que haya terminado esta reunión de una hora, pueden hacer cosas como ensayar una entrevista o bosquejar un CV, pueden fantasear sobre qué fabuloso será cuando ambos tengan sus metas, o pueden contarse chismes o ir a casa.

La llamada de apoyo de 3 minutos

Una llamada de tu compañero a mitad de la semana puede darte una inyección de ánimo cuando más lo necesitas, justo antes de hacer algo difícil, o justo después.

No sólo me refiero a esas llamadas que prometieron hacer en la reunión semanal, sino también a un pedido de ayuda o consejo ocasional. Pero si la otra persona tiene tendencias “bebé” (ver capítulo 7), después de un tiempo vas a temblar cada vez que suene el teléfono, así que la mejor prevención es una regla.

Ninguna llamada debe durar más de 3 minutos. Este límite de 3 minutos te recordará valorar tanto tu tiempo como el de tu compañero. Ahora que tienen una meta, están viviendo en un marco de tiempo.

Las personas que hacen un trabajo orientado hacia objetivos tienen que distinguir entre el tiempo libre, que puede usarse como se quiera, y tiempo lineal, que es para hacer las cosas, y debe usarse eficientemente.

Una sugerencia más. Si tu compañero llama y comienza a quejarse, recuerda, no trates de resolver el problema, o nunca colgarás el teléfono. Eso sólo disparará el juego “si, pero”. Simplemente escucha un poquito más y luego dí “¿Qué puedo hacer para ayudar? Tú dímelo.”

Cuidados intensivos

Se acerca la fecha de entregar una tesis y tienes la sensación de que no lo lograrás; o vas a ir a una entrevista y tienes la sensación de que cuando llegues a la puerta vas a dar vuelta y regresar a casa. Esto se conoce como una crisis. Tarde o temprano le ocurre a todo el mundo, y hay tres momentos peligrosos en que es probable que ocurra:

Momento de crisis 1: Al principio, cuando el campo en el que te estás aventurando es nuevo para ti, y no tienes experiencia de éxito para contraatacar tus fantasías de desastre.

Momento de crisis 2: cuando tienes que hacer algo que no quieres para lograr algo que quieres. Como tomar un curso de cálculo cuando quieres ser biólogo marino. Como terminar una tesis.

Pueden causar grandes crisis de inacción, porque a corto plazo es más agradable sentarse detrás de ese obstáculo y soñar despierto con tu meta, que lidiar con él.

Momento de crisis 3: cuando te enfrentas al salto a un nuevo nivel de riesgo o visibilidad.

Esta es la primera regla, en cualquier momento de crisis: nunca, nunca te rindas o cambies tu meta cuando te estás sintiendo asustado, desanimado o deprimido. Una vez pases el momento difícil y te sientas bien de nuevo, eres libre de cambiar tu meta si realmente no te interesa. ¡Pero no mientras estás abatido!

Es difícil hacerlo solo, pero lo harás si tienes a alguien que sostenga tu mano en cada paso del camino. Eso es Cuidados Intensivos.

Si te enfrentas a una entrevista o performance difícil, puedes tener a alguien que vaya contigo hasta la puerta y te espere para darte un abrazo cuando salgas.

Matthew, por ejemplo, tenía miedo de ir a clases de pintura, así que consiguió una amiga que lo acompañara las primeras veces.

También puedes pedir llamadas de crisis. Las llamadas de crisis son indicadas cuando sientes que se avecina una mala semana. Podrías decirle a tu compañero “Ayúdame, tengo que escribir una propuesta de 30 páginas esta semana y no puedo”. O tu compañero podría reconocer los signos de una crisis inminente y decir, “Quiero que me llames a las 9 cada mañana antes de ponerte a escribir. Necesito oír de ti a las 11 con al menos un párrafo escrito.”

No necesitarás Cuidados Intensivos con mucha frecuencia. De hecho, una vez podría ser suficiente. Una vez que tengas la experiencia de seguir a través de una crisis, el mundo será un lugar diferente para ti. Tendrás un logro tangible del que estar orgulloso, y tendrás menos miedo de tus miedos. Si no pudieron detenerte esta vez, ¿por qué te detendrían de nuevo? Pero para atravesar esa barrera la primera vez, necesitas ayuda.

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