Fijarse metas es clave para el éxito

En su libro Éxito, Robin Sharma nos aconseja:

Haz una lista de “las 101 cosas que hay que hacer antes de morir”.

Como ejemplo cuenta la historia de Ted Leonsis, vicepresidente de AOL. Hace unos años éste se hallaba en un avión que parecía a punto de estrellarse. Esto no ocurrió, pero decidió que tan pronto como bajara del avión viviría con más entusiasmo, propósito y urgencia. Así, tomó una hoja de papel y escribió una lista con las 101 cosas que estaba decidido a hacer antes de morir.

Leonsis, cuya lista incluía desde formar una familia a convertirse en propietario de una franquicia deportiva, ha logrado dos terceras partes de los objetivos que se marcó.

Dice Robin:

“Tomándolo como ejemplo, yo he hecho lo mismo. Me ha ido de maravilla. […] Muchos de los objetivos de mi lista se han hecho realidad.”

Esto me recuerda un artículo que leí hace tiempo en un ejemplar viejo de Selecciones, que relataba lo siguiente:

A los 15 años John Goddard elaboró una lista de todo lo que deseaba lograr en la vida, “Lista de mi vida”.

“Explorar los ríos Nilo, Amazonas y Congo. Escalar los montes Everest, Kilimanjaro y Cervino. Montar en elefante, camello, avestruz y potro salvaje. Rehacer los viajes de Marco Polo y Alejandro Magno. Aparecer en una película de Tarzán. Aterrizar en un portaaviones y despegar de él. Leer las obras de Shakespeare, Platón y Aristóteles. Componer una obra musical. Escribir un libro. Visitar todos los países del mundo. Casarme y tener hijos. Visitar la luna.”

En total escribió 127 metas.

“Me interesaba muchísimo en todo: viajes, medicina, literatura, la naturaleza. Deseaba yo hacerlo todo, y servir de inspiración a otros hombres. Elaboré un proyecto de metas para tener siempre algo por qué trabajar. También me daba cuenta de que me rodeaba gente que había caído en la rutina, que nunca había corrido riesgos, que nunca se ponía a prueba en modo alguno. Yo estaba resuelto a no seguir esa trillada ruta.”

A los 16 años ya había explorado con su padre el pantano de Okefenokee, en el estado de Georgia, y los Everglades, en Florida.

“Fue uno de los primeros puntos de mi lista que realicé, eso y aprender a bucear con equipo autónomo, adquirir un caballo y conducir un tractor.”

A los 20 ya había buceado en los mares Caribe, Egeo y Rojo. Había ingresado como piloto en la Fuerza Aérea, e intervenido en 33 misiones de combate sobre Europa.

A los 21 ya había estado en 21 países y, poco después de cumplir 22, descubrió un templo maya en lo recóndito de las selvas de Guatemala. Ese mismo año empezó a planear su empresa más ambiciosa, la meta nº 1: explorar el río Nilo. Tenía 26 años cuando lo logró.

“Aprendí mucho de mí mismo en ese viaje, de la alegría del triunfo, de vivir la vida cabal e intensamente. Esto me dio nuevo impulso para perseguir mis otras metas. Si hubiéramos previsto las distancias y los problemas que pasaríamos, quizás nunca habríamos salido de la tienda de campaña. Pero, al ocuparnos de un sólo día a la vez, alcanzamos finalmente nuestra meta. Y yo creo que así se debe afrontar la vida: en pequeños incrementos, a los que dedicamos todo lo posible de actividad, aprendizaje, amor y amistad.”

Hasta la fecha, ha realizado 109 de sus 127 metas.

Goddard añade continuamente nuevos objetivos y desafíos para sí.

“Trato de evaluar mi vida y ver en qué áreas podría mejorar en lo emocional, intelectual y físico.”

Piensa que esas evaluaciones lo hacen ser más productivo y feliz.

¿No sería fabuloso tener siempre una estimulante meta que cumplir, tener siempre una tarea que completar? Pues escribir nuestras metas es un hábito poderoso que nos impulsa como una fuerza magnética hacia la cristalización del futuro soñado al tiempo que vivimos intensamente el presente.

(A propósito, busqué a John Goddard en la web para ver qué había sido de él después de tanto tiempo y encontré que tiene su propia página: www.johngoddard.info).

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