El sentido en la vida

Viktor Frankl (1905 – 1997), psiquiatra, neurólogo y filósofo, fue el fundador de la logoterapia, la terapia a través del sentido.

Su libro “El hombre en busca de sentido” figura en la lista de los 10 libros que han cambiado el curso de la humanidad.

El vacío existencial se extiende en la sociedad de hoy

Dice Frankl:

La sociedad actual gratifica y satisface virtualmente toda necesidad, excepto una: la necesidad de sentido. Incluso puede afirmarse que algunas necesidades son creadas por la propia sociedad de hoy en día; mas la necesidad de sentido permanece insatisfecha en medio de nuestra abundancia y a pesar de ella.

La sensación de falta de sentido, el vacío existencial, está aumentando y extendiéndose en medida tal que se le puede designar auténticamente como una neurosis de masas.

Este vacío existencial se manifiesta sobre todo en un estado de tedio. Estos problemas se hacen cada vez más críticos, pues la progresiva automatización tendrá como consecuencia un gran aumento del promedio de tiempo de ocio.

A veces la frustración de la voluntad de sentido se compensa mediante una voluntad de poder, en la que cabe su expresión más primitiva: la voluntad de dinero. En otros casos, en que la voluntad de sentido se frustra, viene a ocupar su lugar la voluntad de placer. Esta es la razón de que la frustración existencial suele manifestarse en forma de compensación sexual. Podemos observar en estos casos que la libido sexual asume proporciones incontroladas en el vacío existencial.

Si una persona ha hallado el sentido que buscaba, está preparada a sufrir, a ofrecer sacrificios e, incluso, si ello es preciso, a dar su vida.

Habiendo vivido tres años en campos de concentración, Frankl observó que

Los más aptos para sobrevivir en los campos de exterminio fueron aquellos que se hallaban orientados hacia el futuro, hacia un sentido que ellos habrían de cumplir en el futuro.

Así llegué a comprender que el primordial hecho antropológico humano es estar siempre dirigido o apuntando hacia algo o alguien distinto de uno mismo: hacia un sentido que cumplir u otro ser humano que encontrar, una causa a la cual servir o una persona a la cual amar. Tan sólo en la medida en que alguien vive esta autotrascendencia de la existencia humana, es auténticamente humano o deviene auténticamente él mismo. Y deviene así, no preocupándose por la realización de sí mismo, sino olvidándose de sí mismo, concentrándose en algo o alguien situado fuera de sí mismo.

¿Cómo hallamos el sentido?

De acuerdo con la logoterapia podemos descubrir este sentido en la vida de tres formas diferentes:

1. creando un trabajo o realizando una acción;
2. experimentando algo o encontrando a alguien;
3. por la actitud que tomamos en relación al sufrimiento inevitable.

La primera forma de hallar nuestro sentido es a través de valores creativos. Esta sería la idea existencial tradicional de proveerse a sí mismo con sentido al llevar a cabo los propios proyectos, o mejor dicho, al comprometerse con el proyecto de su propia vida. Incluye, evidentemente, la creatividad en el arte, música, escritura, invención y demás.

La segunda manera de encontrar un significado en la vida es experimentando algo, como la bondad, la verdad y la belleza, experimentando la naturaleza y la cultura o, también, experimentando otro ser humano en su propia originalidad, amándolo.

La tercera vía para descubrir el sentido es a través de los valores actitudinales. Estos incluyen virtudes tales como la compasión, valentía, un buen sentido del humor, etc. Pero el postulado más famoso de Frankl es el logro del sentido a través del sufrimiento.

No debemos olvidar jamás que podemos encontrar también sentido en la vida incluso cuando nos enfrentamos, como víctima impotente, con una situación desesperada, con un destino que no puede ser cambiado. Lo que importa entonces es dar testimonio de la mejor y exclusiva potencialidad humana: la de transformar una tragedia en un triunfo personal, la propia desgracia en un logro humano. Cuando no somos ya capaces de cambiar una situación (pensemos, por ejemplo, en una enfermedad como pueda ser un cáncer incurable) se nos plantea el reto de cambiarnos a nosotros mismos.

El sufrimiento en cierto modo deja de ser sufrimiento en el instante en que encuentra un sentido, como el sentido de un sacrificio.

Uno de los principios fundamentales de la logoterapia está en que la principal preocupación de la persona humana no consiste en obtener placer o evitar el dolor, sino antes en ver un sentido en su vida. Esta es la razón por la que el ser humano está dispuesto incluso a sufrir, bajo una condición, es claro, de que su sufrimiento tenga un sentido.

Es preciso dejar perfectamente claro, en tanto, que el sufrimiento no es de modo alguno necesario para encontrar sentido. Insisto en que el sentido es posible aún a pesar del sufrimiento, siempre que, naturalmente, el sufrimiento sea inevitable. Si fuese evitable, sin embargo, lo significativo a hacer sería eliminar su causa, fuese ella psicológica, biológica o política. Sufrir innecesariamente es masoquista y no heroico.

 
¿Cuál es el sentido de la vida?

Resulta completamente imposible definir el significado de la vida en términos generales.
Esto porque el sentido de la vida difiere de una persona a otra, de un momento a otro. Lo que importa, por consiguiente, no es el sentido de la vida de un modo general, sino el sentido específico de la vida de una persona en un momento dado.

No se debería buscar un sentido abstracto de la vida. Cada cual tiene su propia vocación o misión específica en la vida; cada uno precisa ejecutar una tarea concreta, que exige cumplimiento. En esto la persona no puede ser sustituida, ni puede su vida ser repetida. Así, la tarea de cada uno es tan singular como su oportunidad específica de llevarla a cabo.

Ya que el sentido es único está siempre cambiando. Pero jamás falta. Jamás falta el sentido a la vida. Desde luego, esto tan sólo se comprende si reconocemos que existe un sentido potencial a descubrir, incluso más allá del trabajo y del amor. Acostumbramos, ciertamente, a descubrir un sentido al crear una obra o realizando un hecho destacado, o experimentando algo o encontrándonos con alguien. Mas un logoterapeuta, ciertamente, no puede explicarle a un paciente lo que es el sentido, pero al menos puede mostrarle que existe un sentido en la vida, que se halla al alcance de todo el mundo y, lo que es más, que la vida mantiene su sentido bajo cualquier circunstancia.

Fuentes:

Psicoterapia y humanismo. Viktor Frankl.
La idea psicológica del hombre. Viktor Frankl.
El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl.

Bookmark and Share